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El Tiempo, Rosemary Alker

El presidente de Estados Unidos ha paseado por la localidad siciliana de Taormina, junto a los líderes de los países del G7 y lo ha hecho con un trato más cercano y afable. Eso sí, está por ver hasta qué punto Trump va a respetar los acuerdos internacionales en medioambiente y comercio, además de su postura sobre Ucrania y Rusia.

Por de pronto, el ambiente no es el de ayer en la OTAN, como muestra la conversación entre Angela Merkel y Donald Trump, con secretos al oído y hasta risas cómplices. Sorprende la escena porque Alemania, con su balanza comercial desfavorable a Estados Unidos, es una de las bestias negras de Trump.

Pero parece que Taormina, en Sicilia, uno de los rincones más bellos de Europa, ha relajado los ánimos. La prioridad de las democracias más industrializadas del mundo es convencer al presidente de Estados Unidos de no abandonar el Acuerdo de París sobre cambio climático y novolver al proteccionismo comercial, además de suavizar las sanciones a Rusia.