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El Gobierno cree que la prima de riesgo bajará a 60 puntos si no varía la política económica

El Gobierno considera que la prima de riesgo (el sobrecoste que paga el inversor por el bono español a diez años respecto al 'bund' alemán) puede bajar en 2016 a 70 ó 60 puntos básicos si se mantiene el rumbo de la actual política económica y se despejan las incertidumbres que condicionan la opinión de los inversores y que son fundamentalmente de índole político, informaron a Europa Press en fuentes gubernamentales.

El Ejecutivo estima que los fundamentos de la economía española son "mejores y más sólidos" que los de la italiana y atribuye el mayor descenso de la prima de riesgo transalpina (entre 15 y 20 puntos básicos por debajo de la española) a incertidumbres de tipo político que pesan sobre España y que no se despejarán hasta que se celebren las próximas elecciones generales, previstas para el próximo 20 de diciembre.
La prima de riesgo cerró el viernes en el entorno de los 121 puntos básicos, con la rentabilidad en el 1,83%, mientras que la italiana se situó en 108 puntos básicos y el interés en 1,69%.
De este modo, el Ejecutivo pronostica que si los comicios propician la formación de un gobierno estable que mantenga la senda de las reformas estructurales emprendidas, la economía española puede experimentar "un tirón importante", con un periodo de tres o cuatro años creciendo al 3% que derivará en mejoras salariales, porque la mayor productividad se acabará trasladando a las rentas.
Por contra, las fuentes advierten de que un Parlamento fragmentado y un gobierno débil o en minoría podría tener dificultades para conseguir implementar la agenda de reformas necesaria y seguir aplicando con el rigor necesario la consolidación fiscal para cumplir los objetivos de déficit comprometidos con Bruselas.
Con todo, el Gobierno recuerda que siempre que en un país hay un proceso electoral en ciernes se produce un cierto parón de las inversiones, dinámica que también se puede reproducir en España pero que no tendrá reflejo en la evolución del PIB, y asegura con rotundidad que el crecimiento del 3,3% "está garantizado" para este año.
El Ejecutivo considera que todas las agencias de rating se han equivocado con España y que, atendiendo a los fundamentales de la economía española, hace tiempo que deberían haber elevado el rating soberano del país.
El banco suizo Julius Baer cree que las elecciones generales que España afrontará en el mes de diciembre dejan abierta "una ventana de incertidumbre", debido a los cambios que seguramente se producirán en la composición del Parlamento.
En este sentido, recuerda que la mayoría de las encuestas apuntan a que Ciudadanos y Podemos pueden acabar con el bipartidismo de PP y PSOE. "Esta es una de las razones por las que todavía (los inversores) prefieren a Italia antes que España, por el momento", señala.
Julius Baer ha mejorado la calificación de España una vez superadas las elecciones catalanas, dado que ha visto que el mercado se muestra tranquilo y el riesgo de independencia no es inminente y teniendo en cuenta que el crecimiento del PIB del país está por encima de la media de los países de la Unión Europea.
AVALES DE S&P Y DEL FMI
La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P) mejoró a principios de mes en un escalón el rating de la deuda soberana de España, hasta 'BBB+' con perspectiva 'estable', debido al impacto positivo de las reformas en la economía. A juicio de la firma, la economía del país se ha beneficiado de dos reformas del mercado laboral desde 2010 que han mejorado la competitividad de las exportaciones y del sector servicios, así como de unas mejores condiciones financieras.
La agencia prevé un crecimiento nominal del PIB español de alrededor del 4% en los próximos tres años, lo que debería apoyar la posición fiscal y el balance del Gobierno, asumiendo que continúa la recuperación del mercado laboral y que los riesgos de deflación "se mantienen a raya".
Además del aval de S&P, el desempeño de España en materia económica ha recibido también el respaldo del FMI, que ha desmarcado al país, así como a EE.UU. y Reino Unido, del empeoramiento generalizado de las previsiones mundiales de crecimiento.
DUDAS SOBRE EL DÉFICIT
Sin embargo, el organismo que encabeza Christine Lagarde cree que España incumplirá sus objetivos de déficit para este año y el próximo, en línea con las dudas expresadas a destiempo por el comisario francés de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, que han levantado ampollas en el Gobierno español.
Por contra, el ministro de Economía y Competitividad, Luis De Guindos, defiende que España "va a cumplir" con el objetivo de reducción del déficit público del 4,2% para este año y que convergerá hacia el 2,8% comprometido con la UE para 2016, pese a que el Ejecutivo comunitario ve "riesgos de incumplimiento" en ambos casos.
Los argumentos esgrimidos por De Guindos para sustentar tal afirmación son, entre otros, el creciente ritmo de aumento de la recaudación (del 7% hasta agosto), la rebaja en los intereses de la deuda y en los subsidios de desempleo y el recorte en 4.000 millones de las emisiones netas del Tesoro previstas para este año (de 55.000 millones a 51.000 millones), sin descartar que la cifra final pueda ser aún inferior.