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La luz sale cara en España

La factura de la luz en España ha escalado ocho puestos en el ránking europeo hasta convertirse en la cuarta más cara de la Unión sólo superada por la electricidad de Dinamarca, Alemania e Irlanda. Desde que comenzó la crisis, la luz ha subido el doble en España que en el resto de Europa y la razón de ese incremento está en cómo se reparte la factura. El coste de producir y suministrar la electricidad ha pasado de representar el 68 por ciento del recibo en 2008 al 56 por ciento en 2014. Esa parte de la factura pesa menos porque ha crecido la de los impuestos y las políticas energéticas. Aquí entran las ayudas a las renovables, al carbón y el pago de la deuda que acumula el sistema eléctrico. Este capítulo es el culpable de tres cuartas partes de la subida del recibo, aunque después de 2013 esa tendencia se ha corregido por la reforma eléctrica, que puso fin a las primas a las renovables restando así peso a esa parte de la factura. Aún así, la subida de la luz sigue afectando más a las familias que a los grandes consumidores, ya que son los recibos de los hogares los que financian la mayor parte de las ayudas.