Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La investidura de Trump inaugura una nueva era que amenaza con el "fin de la globalización"

La investidura este viernes de Donald Trump como 45º presidente de EEUU inaugura una nueva era para la economía mundial en la que podríamos asistir al final de la globalización, según señalan los analistas de Credit Suisse Research, que consideran más probable la formación de un nuevo escenario global multipolar, mientras advierten de que la siguiente recesión "no puede estar muy lejos".
En su informe 'Más allá de la globalización', la entidad helvética describe cómo la economía mundial se dirige hacia un panorama de multipolaridad, cuya estabilidad dependerá del establecimiento temprano de instituciones y normas adecuadas.
Aunque los analistas señalan varios riesgos, como el auge del proteccionismo, las guerras de divisas y los conflictos geopolíticos, concluyen que, en lugar de frenar en seco la globalización, existen medidas que pueden adoptarse para generar un contexto más equilibrado.
"En este momento, creemos que hay tres potenciales caminos por los que puede ir la globalización", señalan los autores del informe, señalando que "continuar más o menos como hasta ahora es algo cada vez más improbable", mientras que el auge de Asia y la estabilización de la zona euro apuntan hacia la multipolaridad.
Por su parte, un tercer escenario que definen como "el fin de la globalización" es el menos probable y menos deseable, ya que consistiría en la significativa desaceleración del crecimiento y el comercio con un aumento del proteccionismo, así como de los conflictos geopolíticos entre grandes potencias.
No obstante, los analistas de Credit Suisse Research reconocen que, aunque aceptar la vía de la multipolaridad resulta más realista y representa un contexto preferible al resultante del "fin de la globalización", los recientes triunfos del 'Brexit' y de Donald Trump en contra de todos los pronósticos y opiniones de expertos hacen "menos increíble" este escenario.
MULTIPOLARIDAD.
"Aceptar el camino a la multipolaridad constituye, a nuestro juicio, una perspectiva más realista y, sin duda, un escenario más deseable que el del fin de la globalización", señala Michael O'Sullivan, director de inversiones en el departamento de banca privada y gestión de patrimonios de Credit Suisse, añadiendo que "aquellos que siguen creyendo en el tipo de mundo globalizado al que nos habíamos acostumbrado van a sentirse decepcionados".
De este modo, la entidad considera que, a pesar de que es improbable que la globalización llegue a su final de forma definitiva, tampoco se volverá a la clase de mundo globalizado de los últimos años, advirtiendo de que el escenario multipolar "más realista" requiere de una cuidadosa calibración si se quieren evitar los errores políticos, rivalidades y tensiones geopolíticas.
Los esfuerzos por impulsar la "globalización tal y como la conocemos" podrían verse frustrados debido al arraigado escepticismo sobre sus beneficios y al hecho de que la demografía, los niveles de endeudamiento y, en mayor medida, la debilidad de la producción probablemente persistan y presionen a la baja la tasa de crecimiento a escala mundial, sostiene la entidad suiza.
En este sentido, Credit Suisse Research apunta que esta nueva situación podría conllevar una reducción en el número y tamaño de las instituciones internacionales creadas en el siglo XX. Así, el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), al menos, podrían verse abocadas a la desaparición en este nuevo panorama y ser sustituidas por instituciones mucho más pequeñas y de carácter regional.
De la misma manera, algunas actividades de la Organización de Naciones Unidas (ONU), como aquellas relacionadas con la salud y la educación, podrían seguir teniendo valor, pero el Consejo de Seguridad y las misiones de mantenimiento de la paz podrían resultar menos populares y acabar cayendo en la obsolescencia.