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La eurozona debe avanzar hacia la unión fiscal y reducir brechas entre países, según el FMI

Aconseja continuar con la política monetaria acomodaticia hasta que se logre con seguridad el objetivo de inflación
El Fondo Monetario Internacional (FMI) insta a la eurozona a avanzar hacia la unión fiscal y a aplicar reformas estructurales para reducir las brechas o 'gap' entre estados miembros, especialmente en cuanto a productividad y competitividad se refiere.
Así lo ha indicado el organismo internacional en las conclusiones preliminares a las que ha llegado al final de su misión o consulta periódica correspondiente al Artículo IV, donde también ha aseverado que, aunque la zona euro muestra una recuperación, el FMI cree que es "cíclica" y asegura que existen problemas estructurales y "muy profundos".
De este modo, el organismo presidido por Christine Lagarde recomienda a los países pertenecientes a la moneda única la cesión de su soberanía fiscal para avanzar hacia la unión fiscal, así como la toma de una postura neutral respecto a dicha política, lo que supone un presupuesto equilibrado. Con este mecanismo, el FMI cree que no se pondría en peligro la sostenibilidad de los gobiernos nacionales en una recesión.
Además, cree que en un momento en el que la recuperación "ha cobrado impulso" gracias al 'círculo virtuoso' del consumo privado y creación de empleo, así como al resurgimiento del crédito, es hora de poner en marcha reformas estructurales que permitan profundizar y avanzar en la integración en la Unión Monetaria y Económica (UME).
Esta mayor integración y profundización se lograría a partir de la unión fiscal, pero también cree que es importante completar la Unión Bancaria con un sistema europeo de garantía de depósitos en los diecinueve países de la zona euro con un supervisor de los créditos improductivos, y con la conclusión de la Unión de Mercados de Capitales. Estas reformas, "darán lugar a un fortalecimiento del euro", según el FMI.
En cuanto a las reformas estructurales nacionales, el FMI se refiere especialmente a aquellas que estimulen la productividad, permitan reducir las brechas de competitividad y lograr una convergencia de ingresos entre países. Estas brechas se han ampliado en los últimos años pese a los esfuerzos realizados en la crisis que, "inevitablemente" en los países más afectados se centraron en la reducción de la mano de obra.
Asimismo, recomienda que las reformas nacionales se complementen con otras medidas que permitan reforzar el Mercado Único y concreta el mayor esfuerzo en los mercados energéticos, de transporte y de servicios digitales. También insta a perseguir y avanzar en los "ambiciosos" acuerdos de libre comercio.
MANTENER LA POLÍTICA MONETARIA ACOMODATICIA
El FMI recomienda al Banco Central Europeo (BCE) continuar con la política monetaria acomodaticia hasta que la inflación logre una trayectoria sólida en el tiempo hacia el objetivo.
De igual forma, cree que el "crecimiento moderado de los salarios y el nivel de la inflación subyacente sugiere que hay un largo camino por recorrer antes de que la inflación cumpla de manera duradera el objetivo de la entidad comunitaria, que se sitúa en torno al 2%.
"La inflación y las expectativas de inflación continúan siendo moderadas", afirma la institución monetaria, quien asegura que la inflación subyacente, aquella que no tiene en cuenta el impacto de la volatilidad de los precios energéticos y de alimentación, está en niveles "indeseables".
Así, insiste en que el BCE se ha comprometido a mantener en mínimos los tipos de interés durante un período prolongado, por lo que "no se deben hacer cambios hasta que haya un sólido y decisivo respaldo de que existe una mejoría".
BREXIT, EL DIVORCIO BRITÁNICO
En este sentido, el FMI asevera que el Brexit "crea desafíos", pero también da "una oportunidad para avanzar hacia la Unión de Mercados de Capitales, con la vuelta al Viejo Continente de actividades que hasta ahora se realizaban en Londres.
No obstante, indica que la confianza de los inversores "podría verse afectada" por las incertidumbres relacionadas con la decisión de los británicos de salir de la Unión Europeoa y, a medio plazo, las cadenas de suministro distribuidas entre el Reino Unido y Europa podrían sufrir interrupciones.
Asimismo, la migración de las actividades financieras desde Londres hacia Europa, puede producir "cierta" pérdida de economías de escala y, en parte, a un impacto modesto en cuanto a los costes de transacción.