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Un 60% de los españoles ve un "avance positivo" la entrega de productos mediante drones

Italia y España son los países europeos más favorables a la adopción de nuevas tecnologías en el consumo, según Osborne Clarke
El 60% de los españoles considera que la entrega de productos mediante drones sería un "avance positivo", un porcentaje superior a la media europea, situado en el 46%, según recoge un estudio elaborado por la firma de servicios legales Osborne Clarke.
El informe 'El consumidor europeo conectado: una vida vivida online', que incluye a España por primera vez, resalta que los españoles junto con los italianos (67%), se muestran más a favor del envío a través de drones, mientras que países como Reino Unido y Países Bajos tienen un mayor recelo (36% y 32%, respectivamente).
Como principales ventajas, los encuestados a favor de la entrega mediante drones señalan la reducción de los costes de envío y la rapidez en la entrega. Por su parte, los contrarios a adoptar esta tecnología temen la falta de seguridad, la posibilidad de que el paquete se dañe, se pierda o sea robado; confían más en los procesos tradicionales de entrega y les preocupa que los repartidores pierdan su trabajo.
Los porcentajes de aceptación se reducen notablemente si la entrega se realiza mediante un coche autónomo en lugar de un dron, ya que sólo el 40% de los europeos estaría de acuerdo, siendo de nuevo Italia y España los países con más partidarios, pero con un 54% y un 48% de apoyo, respectivamente.
"Los resultados de España confirman la realidad del país, donde, en general, los ciudadanos consideran positivas las tecnologías de la información y de las comunicaciones, se sienten cómodo con ellas y están dispuestos a incorporarlas en su entorno en forma de un nuevo producto o servicio", ha afirmado el socio de Digital Business de Osborne Clarke España, Rafael García del Poyo.
USO DE WEARABLES.
Por otro lado, el estudio recoge que la adopción de wearables como los relojes inteligentes (smart watches), los fitness trackers o los monitores y aplicaciones que controlan las constantes vitales, pese a estar extendida en Europa, supera en muy pocos casos al 50% de la población.
Italia y España son los dos países con mayor penetración, con un 55% de italianos que reconoce utilizar estos dispositivos, y un 51% de los españoles. En cambio, este porcentaje no supera el 40% en el resto de países incluidos en el estudio (Bélgica, Francia, Alemania, Países Bajos y Reino Unido), situándose la media europea de penetración de estos dispositivos en el 41%.
En el caso de los rastreadores de actividad (fitness trackers), Italia lidera el ranking con 48% de encuestados que declaran utilizar estos dispositivos, seguida de cerca por España, con un 47%, mientras que la media europea se queda diez puntos por debajo, en el 36%. Sin embargo, el 74% de los europeos asegura que les gustaría recibir notificaciones alertando de riesgos que pongan en peligro sus vidas, una cifra que se eleva hasta el 87% en el caso de España.
RETICENCIAS A COMPARTIR DATOS.
Una de las mayores preocupaciones a la hora de utilizar estos dispositivos es, para el 61% de los europeos, la posible transferencia de sus datos fuera del país en el que residen. Esta tasa de preocupación es más alta en Reino Unido (71%), seguido de Francia y Alemania (un 67% cada uno), Países Bajos (64%) y Bélgica (63%), mientras que España (59%) e Italia (48%) son los que expresan menor inquietud.
A las dudas que despiertan los dispositivos wearables acerca de cómo se utilizan y se comparten los datos que generan, se suma la posibilidad de realizar consultas médicas virtuales basadas en estos datos mediante la inteligencia artificial y sin intervención humana alguna.
El estudio elaborado para Osborne Clarke refleja que solo un 38% de los europeos preferiría la consulta virtual a la tradicional, una tendencia que solo se rompe en el caso de España e Italia. El 58% de los italianos encuestados asegura preferir la consulta online, mientras que los españoles no se decantan por una u otra opción y otorgan un 50% a ambas.
La principal ventaja que argumentan aquellos que prefieren la opción digital, sin excepción, es que el proceso de consulta médica sería más rápido que por la vía tradicional. Por porcentajes, destacan, nuevamente, los españoles (85%) y los italianos (73%).
La opinión se divide cuando se pregunta por otras ventajas derivadas de este tipo de servicio. Los encuestados en España, Países Bajos, Italia y Alemania creen que obtendrán un diagnóstico más preciso por la vía virtual, mientras que en Reino Unido, Francia y Bélgica consideran que la tecnología les permitirá comentar asuntos médicos de una manera menos embarazosa.