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Los dividendos mundiales caen un 4% en el tercer trimestre, hasta los 265.135 millones de euros

Los dividendos mundiales cayeron un 4% en el tercer trimestre del año, hasta los 281.700 millones de dólares (265.135 millones de euros), debido, entre otras razones, a la ralentización en el crecimiento de la retribución al accionista en Estados Unidos.
Según el Henderson Global Dividend Index, este recorte está relacionado con el descenso de los dividendos extraordinarios, sobre todo en EE.UU.
El tercer trimestre es el periodo en el que más dividendos se reparten en las zonas del mundo que actualmente están registrando una ralentización del crecimiento de los repartos, en concreto, en mercados emergentes como Australia y Reino Unido.
Este periodo de tiempo fue "poco relevante" en Japón y Europa en lo que a dividendos respecta. El informe muestra que el Viejo Continente "continúa bien orientado" para registrar un año positivo en materia de repartos y cerró el tercer trimestre con 19.000 millones de dólares (17.888 millones de euros).
ESPAÑA, A LA COLA DE EUROPA
En particular, España domina el tercer trimestre, con un total en dividendos de 6.200 millones de dólares (5.800 millones de euros), un 26,5% más que el mismo periodo del año anterior, pero los suyos fueron los de menor nivel entre sus vecinos europeos, por lo que "empañaron la fortaleza continuada en el resto de la región".
A la hora de hacer el informe, Henderson analiza los dividendos que distribuyen las 1.200 empresas más importantes por capitalización de mercado. Los dividendos se incluyen en el modelo con la fecha en la que se distribuyen.
La retribución al accionista se calcula en términos brutos, en función del número de acciones en circulación en la fecha de reparto y se convierten a dólares según los tipos de cambio vigentes.
En caso de ofrecerse un dividendo en acciones (scrip dividend), se asume que los inversores optan al 100% por el efectivo. De este modo, el resultado es ligeramente superior al efectivo distribuido. En la mayoría de los mercados no implica diferencias sustanciales, aunque en algunos, especialmente en los mercados europeos, el efecto es mayor. "España es un caso especial", advierten.