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La desconfianza en las instituciones sigue siendo elevada a pesar de la recuperación

La confianza en las instituciones perdida durante la crisis no se ha recuperado aún, a pesar de que la economía española vuelve a crecer y crea empleo a buen ritmo desde 2014, de acuerdo con un informe de la Fundación BBVA e Ivie.
Según el mismo, a la confianza "le cuesta remontar el vuelo", tras haberse visto afectada por las secuelas de la crisis de 2008, cuando presentó caídas superiores al 20% anual, de acuerdo con las estimaciones de ambas instituciones.
"La desconfianza institucional es todavía muy elevada y su recuperación es necesaria para lograr la continuidad del crecimiento", advierte el informe.
De acuerdo con el estudio, la confianza en las instituciones legislativas, políticas y judiciales ha sufrido una caída "importante" en España, superior a 30 puntos porcentuales en algunos casos, y "moderada" en el conjunto de los 28 países de la Unión Europea.
En España, las opiniones manifestadas en los años de recuperación económica, a partir de 2013, muestran mejoras significativas de la confianza en la Justicia y, en menor medida, en el Parlamento, aunque en ambos casos los porcentajes de confianza siguen siendo bajos y alejados de los niveles de 2008, cuando al menos el 50% confiaba en esas instituciones.
Respecto a los partidos políticos, la confianza está estancada por debajo del 10%, casi diez puntos porcentuales por debajo de la media de la Unión Europea.
Así, el informe concluye que la crisis económica ha deteriorado gravemente en España algunas dimensiones muy relevantes del capital social, de forma que se han debilitado "las bases favorables para la cooperación existentes en el pasado y su recuperación está resultando difícil".
Sin embargo, otras dimensiones del capital social no se han resentido tanto, como el índice de confianza en la gente en España o la participación cívica y el trabajo voluntario.
Según el estudio, este comportamiento diferencial del capital social en España está ligado a los "graves efectos adversos de la crisis" con los que "los ciudadanos han constatado que los gobiernos no estaban en condiciones de cumplir parte de los compromisos adquiridos", especialmente los relacionados con la oferta de servicios del Estado del bienestar.
"Al defraudar esas expectativas, la reputación de las instituciones públicas se ha resentido, especialmente cuando al mismo tiempo se han confirmado casos de mala gestión o corrupción", indica el informe, según el cual existe una relación negativa entre la confianza y el grado de corrupción percibido en los países.
Así, en los lugares en los que el ciudadano percibe menor corrupción, es decir, en Dinamarca y en Finlandia, los índices de confianza son mayores, al contrario de lo que sucede en España.