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La división en el Eurogrupo retrasa el desbloqueo de la ayuda urgente a Grecia

Yannis Stournaras, ministro de Finanzas griego conversa con la presidenta del FMI, Christine Lagarde durante la reunión del EurogrupoEFE

La división entre los países del Eurogrupo ha retrasado de nuevo hoy el desbloqueo de la ayuda urgente de 31.500 millones de euros que Atenas necesita de forma urgente para no suspender pagos en los próximos días, lo que le abocaría a abandonar el euro.

Los Estados miembros no se ponen de acuerdo sobre cómo reducir la carga de la deuda helena y cómo financiar la ayuda extra que requerirá Grecia para sobrevivir los próximos años. Ni siquiera hay consenso sobre si Atenas cumple ya todas las condiciones del rescate.
A su llegada a la reunión del Eurogrupo, la mayoría de ministros ha descartado que este lunes haya una decisión sobre el nuevo tramo del rescate, pese a que las autoridades griegas deben hacer frente el 16 de noviembre a un vencimiento de 5.000 millones de euros.
"Creo que sería bueno que nos pongamos de acuerdo sobre un calendario" para el pago del siguiente tramo del rescate, ha dicho el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, que se ha declarado "impresionado" por el plan de reformas y el presupuesto de 2013 aprobados por el parlamento heleno.
"Estamos a favor no de una solución rápida sino de una solución real", ha dicho la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. "Grecia ha hecho su trabajo y ha mostrado determinación real, así que ahora corresponde a sus acreedores hacer lo mismo", ha agregado.
"En la medida en que los griegos han hecho los esfuerzos considerables que les pedimos, ahora nosotros debemos asumir nuestras responsabilidades. Hoy no se resolverá todo, pero quiero que haya progresos decisivos en este Eurogrupo", ha indicado por su parte el ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha dicho que espera que el Eurogrupo valide que las medidas adoptadas por el Gobierno griego cumplen lo exigido por la UE. "Después está el punto más difícil, que es la evolución de la deuda pública de Grecia", ha agregado.
También los ministros de Finanzas de Irlanda, Michael Noonan, y de Bélgica, Steven Vanackere, han pedido progresos sobre el rescate a Grecia. "Las decisiones muy importantes que Grecia ha aprobado en su parlamento no pueden quedar sin consecuencias", ha dicho Vanackere.
Mucho más escépticos y con menos prisa se han manifestado los ministros de Alemania, Austria, Finlandia y Holanda. El representante alemán, Wolfgang Schäuble, ha dicho que "primero tenemos que ver si Grecia ha cumplido" y ha destacado que cualquier decisión debe pasar por el Bundestag.
"No nos dejaremos someter a presión, los griegos también han esperado hasta al último momento con muchas cosas. Nosotros también nos tomaremos el tiempo que necesitamos para ver dónde estamos", ha indicado el ministro holandés, Jeroen Dijsselbloem.
El informe de la troika (formada por la Comisión, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI) propone dar dos años más a Atenas, hasta 2016, para corregir su déficit excesivo. Ello requerirá una ayuda adicional de alrededor de 30.000 millones de euros, según ha confirmado el ministro irlandés.
Los contribuyentes austriacos se preguntan, según ha dicho su ministra, Maria Fekter, "por qué necesitamos dinero extra para Grecia cada tres meses". "Tenemos que ser más creativos", ha añadido.
Además, los retrasos en el plan de ajuste de Grecia por las elecciones celebradas en primavera han hecho inviable lograr el objetivo que había pactado la UE de reducir su deuda al 120% del PIB, el umbral que se considera sostenible, de aquí a 2020.
Por ello, el FMI reclama una nueva reestructuración de la deuda helena y para ello pide a los países de la eurozona que asuman pérdidas en los créditos concedidos hasta ahora a Atenas, como ya ha hecho la banca. Pero los europeos rechazan esta solución y sólo están dispuestos a alargar los plazos de los créditos y a reducir los tipos de interés, lo que resulta insuficiente.
Tampoco el BCE acepta pérdidas en los bonos helena que obran en su poder alegando que equivaldría a financiar a Atenas. Pero sí que está dispuesto a distribuir entre los bancos centrales de los países de la eurozona los beneficios que obtenga con esta deuda para que estos a su vez los hagan llegar a Grecia.
Otra posibilidad que se está estudiando es que las autoridades helenas utilicen parte del rescate para recomprar sus bonos en el mercado secundario, retirándolos así de circulación a un precio muy inferior al de emisión. Sin embargo, las fuentes señalan que se trata de una opción "muy complicada".