Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Reino Unido será uno de los países con mayor deuda pública entre los mejor calificados, según Fitch

Reino Unido será uno de los países con un mayor ratio de deuda pública entre los estados que gozan de una mejor calificación crediticia, según la agencia Fitch, que advierte de que la disminución de los niveles de endeudamiento del estado británico será lenta.
En un comunicado a propósito de la Declaración de Otoño, un informe presupuestario preliminar en Reino Unido, Fitch indica que aunque los niveles de deuda pública en relación con el PIB alcancen máximos en el corto plazo, "es probable que cualquier disminución posterior sea lenta".
En este sentido, la Oficina Presupuestaria británica, un órgano independiente del Gobierno, estima que la ratio de deuda pública/PIB alcanzará en 90,2% en el ejercicio 2017-2018, para disminuir progresivamente hasta el 81,6% en 2021-2022.
"Las previsiones oficiales parecen coincidir con nuestra opinión de que el resultado del referéndum para abandonar la Unión Europea (UE) tendrá un impacto negativo en la economía y las finanzas públicas del Reino Unido, ya que el menor crecimiento se traduce en menores ingresos fiscales y mayores gastos en transferencias", señala la calificadora, que añade que este fue el motivo principal por el que rebajó en un escalón la nota de solvencia de la deuda soberana emitida por Reino Unido el pasado 27 de junio.
Fitch tan solo otorga la máxima calificación crediticia a la deuda soberana emitida por 11 países, entre los que se encuentran Alemania, EEUU, Australia, Canadá, Suiza, Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Suecia y Singapur. Un selecto club que Reino Unido abandonó en abril de 2013.
El 'Brexit' además ha causado un agujero de 122.000 millones de libras (143.000 millones de euros) en las finanzas públicas británicas, según se refleja en la declaración de otoño, que revisa significativamente al alza el endeudamiento del país con respecto a las previsiones contempladas en los presupuestos de 2016.
Fitch aprecia que el informe presupuestario "subraya los desafíos" que supone para el Gobierno liderado por Theresa May "estabilizar" la trayectoria de la deuda pública en un contexto de mayor incertidumbre.