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La compra de Popular afectará al rating del Santander si debe asumir mayores provisiones, según Moody's

La adquisición de Banco Popular por el Santander tras el proceso de resolución de la entidad no afectará negativamente a la solvencia del banco cántabro, que mejorará significativamente su presencia en el mercado doméstico, salvo si la institución dirigida por Ana Patricia Botín tuviera que hacer mayores provisiones de las previstas o si el plan para deshacerse de los activos problemáticos del Popular progresara más lentamente de lo esperado, según Moody's.
La agencia de calificación crediticia, que un día después de la compra del Popular confirmó todos los ratings de deuda de Santander al considerar que la transacción no afectará a la solvencia de la entidad cántabra, reconoce que la absorción del banco intervenido tendrá un impacto negativo sobre la calidad y rentabilidad del crédito del Santander, aunque subraya que "mejorará significativamente la presencia del banco en su mercado doméstico", donde Santander será el mayor banco por préstamos y depósitos.
En este sentido, Moody's señala que la fortaleza crediticia del Santander podría verse afectada negativamente si la entidad se ve forzada a asumir mayores provisiones de las esperadas para 'digerir' los activos no productivos del Popular o en caso de que el plan del banco para desprenderse de los activos problemáticos del Popular avance con mayor lentitud de la prevista.
"Otra potencial circunstancia que podría afectar negativamente a la solvencia del Santander es un aumento de las provisiones para afrontar costes por litigios relacionados con la emisión de derechos realizada por Banco Popular en junio de 2016", señala la calificadora de riesgos.
Asimismo, Moody's advierte de que también podría tener que enfrentarse a costes legales relacionados con el proceso de 'bail in' aplicado a los instrumentos de capital de Banco Popular en el proceso de resolución del banco, recordando que "Banco Santander no ha obtenido garantías del FROB para cubrir estas contingencias, a diferencia de transacciones similares".
En cuanto al impacto adverso de la adquisición del Popular sobre la calidad de los activos del Santander, Moody's señala que en gran medida se verá compensada por las provisión adicional de 7.900 millones realizada y los 2.000 millones de euros aportados mediante la recapitalización interna a través de instrumentos de capital del propio Popular.
En el primer trimestre, la ratio de préstamos improductivos (NPL) de ambos bancos habría sido del 5,9%, frente al 4,2% del Santander por su cuenta, mientras que la ratio de activos problemáticos alcanzaría el 9,4% desde el 6,1% para el Santander de manera autónoma.
Asimismo, Moody's calcula que reducir a la mitad los activos improductivos del Popular reduciría la ratio NPL del banco al 10,9% desde el 19,7% en los próximos 18 meses, apuntando que la reducción en caso de la entidad combinada sería probablemente mayor ante la mejora continua de la calidad de la cartera de activos del Santander.
MÁS RENTABILIDAD A LARGO PLAZO.
Por otro lado, la agencia destaca que la adquisición del Popular "incrementará significativamente la presencia del Santander en "algunos mercados lucrativos", impulsando de manera potencial su rentabilidad en el largo plazo, señalando que el banco duplicará su cuota de mercado en el rentable segmento de préstamos a pymes, donde pasará a contar con el 24,8%.
Además, Moody's ve positivo para el perfil de crédito de la entidad cántabra que la compra contribuya a incrementar al 31% desde el 24% la exposición del Santander al mercado español, aunque considera que esto no alterará la fuerte diversificación internacional del banco, que espera un retorno de su inversión del 13% al 14% en 2020 y elevar su beneficio por acción desde 2019.