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La OCDE insta a reducir los subsidios a la agricultura en favor de políticas que favorezcan la competitividad

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cree necesario la aplicación de políticas agrarias que aumenten la competitividad en el sector, en detrimento de ayudas económicas de mantenimiento de precios que, al final, "perjudican a los consumidores".
Así lo ha expresado el organismo internacional en un informe publicado este miércoles bajo el nombre 'Supervisión y Evaluación de la Política Agraria 2017', donde también ha aseverado la importancia de promover el crecimiento productivo sostenible y que el sector mejore su resistencia al cambio climático.
El estudio, que recoge información sobre las políticas agrarias de todos los países de la OCDE, de la Unión Europea y de once países emergentes, calcula que durante el periodo 2014-2016 los productores agrícolas recibieron anualmente hasta 519.000 millones de dólares (442.000 millones de euros) de los que el 60% se proporcionaron mediante el mantenimiento de los precios nacionales por encima de los internacionales.
Asimismo, del total percibido por el sector, el estudio señala que únicamente representan el 16% de los ingresos totales que los productores finalmente obtienen, frente al 21% de hace veinte años.
La OCDE subraya así la necesidad de reducir los subsidios a la agricultura ya que, en general, dan lugar a un uso ineficiente de los fondos gubernamentales y normalmente no se orientan a los más necesitados. Por esto, en lugar de una política que promueva las ayudas económicas, señala que se deben abordar qué factores están detrás de los bajos ingresos agrícolas.
El director de Comercio y Agricultura de la OCDE, Ken Ash, explicó que el apoyo a los precios "perjudica a los consumidores, especialmente a los más pobres, y reduce la competitividad de la industria alimentaria".
En este sentido, concluye que las políticas de apoyo económico "deben ser reemplazadas por aquellas que más impulsen la competitividad, la resiliencia y la sostenibilidad", y añadió que, "los gobiernos deben centrarse en las inversiones que mejor se alineen con los objetivos económicos globales".