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Miquel Roca advierte que la desobediencia debilita las bases del catalanismo

El expolítico, abogado y presidente de la Societat Econòmica Barcelonesa d'Amics del País (Sebap), Miquel Roca, ha pedido al Gobierno central y a la Generalitat no abordar el proceso soberanista con radicalidad simplista --ha dicho--, porque "la vía de la judicialización no resuelve nada y la desobediencia debilita las bases del catalanismo".
En rueda de prensa este viernes para presentar el informe anual de la entidad --el año pasado no lo hizo porque coincidía con campaña electoral y no deseaban interferir--, ha incidido en la "imperiosa necesidad de diálogo, que no obliga a renunciar a las posiciones propias, pero sí a reconocer y respetar las de la otra parte".
Ha reivindicado que el diálogo debe ir acompañado de hechos, porque "si no, es una oferta sin credibilidad"; debe ser querido y respetado por ambas partes, y que debe perseguirse un acuerdo transaccional entre el Gobierno central y la Generalitat en cuestiones económicas, de identidad cultural y en la cantidad y calidad del autogobierno.
Ha agregado que la sociedad civil no puede sustituir el papel de las instituciones políticas, y ha rechazado que sea imposible el acuerdo, recordando que Cataluña ha pasado antes por muchas otras situaciones difíciles.
Respecto a la desobediencia, ha incidido en que "la división dentro de Cataluña no conduce a ninguna respuesta que la historia avale como positiva", por lo que ha llamado a encontrar un punto de unión de las diversas formas que adopta actualmente el catalanismo.
RIESGOS DE LA DESOBEDIENCIA
El informe de la Sebap recoge que "persistir en el camino de la desobediencia tiene muchos riesgos", entre los que incluye hacer imposible el orden, que califica de condición básica del progreso y la democracia.
El documento también alerta de que, "si se acaba identificando desobediencia y catalanismo, saldrá perdiendo el catalanismo", porque se generarían anticuerpos en el interior de la sociedad catalana y se podría producir el efecto contrario al perseguido por el catalanismo soberanista.
Expone que hasta ahora la economía no se ha resentido por el independentismo porque era un movimiento esperanzado, con gran capacidad de movilización y generador de simpatías, pero advierte de que "entrar en la vía de la desobediencia generará problemas, causará dificultades, suscitará tensiones y situará a buena parte de la sociedad entre dos legalidades".
Añade que "la ilusión independentista ha implicado también la contención, el silencio, el malestar o la oposición de quienes no son independentistas o no creen conveniente serlo", un colectivo que Roca ha cuantificado como importante según el reparto actual de los escaños del Parlament.
El informe también hace referencia a la necesidad de acuerdo político en la administración central tras casi un año de Gobierno en funciones, y apuesta por proseguir las reformas para poner fin a las debilidades del modelo económico que llevaron a la crisis.
Asimismo, insta a dar respuesta a las reivindicaciones y problemas de la sociedad más castigada por la crisis y la globalización, para poner freno al populismo creciente a escala internacional.