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Industrias Lácteas Vallisoletanas replica a los sindicatos que su voluntad es vender Lauki a un no competidor

Industrias Lácteas Vallisoletanas (ILV) ha salido hoy al paso de las críticas de los sindicatos respecto de su negativa a vender la fábrica de Lauki para asegurar que su voluntad es la de seguir promoviendo la búsqueda de un comprador para las instalaciones, dentro de un proceso que enmarca en el "ambito privado" y en favor de una mercantil que no le haga la competencia.
ILV, a través de un comunicado recogido por Europa Press, contesta así a las acusaciones vertidas este lunes por los sindicatos UGT y CCOO sobre su rechazo a vender la planta y que llevó a los secretarios de Acción Sindical de ambas organizaciones, Raúl Santa Eufemia y Vicente Andrés, respectivamente, a anunciar la presentación de una demanda ante el Juzgado de lo Social tras celebrarse, sin avenencia, el acto de conciliación entre ambas partes desarrollado en el Servicio Regional de Relaciones Laborales (Serla).
Frente a lo afirmado por los sindicalista, ILV mantiene que sus representantes reitaron en el Serla la voluntad de la compañía de seguir promoviendo la búsqueda de un comprador para el inmueble en el que operaba, en un proceso de venta proactivo que se enmarca en el ámbito privado.
EVITAR LA COMPETENCIA
"La intención de la compañía es vender en el momento en el que se presente una oportunidad razonable, e idealmente a un inversor industrial. Así ha sucedido en casos como el del inmueble que el Grupo Lactalis tenía en Alcalá de Guadaira, que recientemente ha sido adquirido por un inversor no competidor que tiene la intención de desarrollar una nueva actividad industrial en las instalaciones".
En este sentido, las únicas premisas que la compañía establece son que el potencial comprador no sea un competidor- y que por lo tanto no pretenda realizar una actividad vinculada al sector lácteo-, y que se acuerde un precio razonable.
ILV se ratifica además en el cumplimiento del plan social pactado con los representantes de los trabajadores, que incluyó un periodo de cuatro meses tras el que "desafortunadamente" no se consiguió cerrar la venta de la fábrica ante la falta de ofertas concretas que se ajustaran a los requisitos pactados y que garantizaran la continuidad del empleo.
Ante esta situación, la compañía recuerda que puso en marcha el plan acordado con los representantes de los trabajadores y que supuso la recolocación de 54 trabajadores en otras fábricas del Grupo Lactalis, la prejubilaciónde 11 empleados y la salida pactada de 19 personas.