Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Henkel y Sanofi, primeras empresas europeas que cobran por vender sus bonos

El fabricante alemán de productos de consumo Henkel y la farmacéutica francesa Sanofi se han convertido gracias a la intervención del Banco Central Europeo (BCE) en las primeras empresas privadas europeas en cobrar dinero a los inversores que adquieren su deuda emitida en euros.
El pasado mes de julio, la empresa alemana de ferrocarriles Deutsche Bahn había logrado colocar 350 millones de euros en bonos con vencimiento a cinco años y una rentabilidad del -0,006%, aunque esta compañía se encuentra al 100% en manos del Estado.
La alemana Henkel vendió 2.200 millones de euros en bonos con vencimiento entre 2 y 6 años para refinanciar el crédito bancario a corto plazo obtenido para comprar The Sun Products Corporation por 3.200 millones de euros.
En concreto, Henkel colocó 500 millones de euros en un eurobono con vencimiento a dos años y un cupón del 0% por el que ofreció una rentabilidad negativa del -0,05%.
Asimismo, el fabricante alemán vendió 700 millones de euros a través de un bono en euros con vencimiento a cinco años, así como con un cupón y rentabilidad del 0%.
Por otro lado, la compañía colocó 750 millones de dólares (667 millones de euros) mediante un bono a tres años y un cupón del 1,5% y otros 300 millones de libras esterlinas (357 millones de euros) en un bono a seis años y un cupón del 0,875%.
"La exitosa colocación de los bonos refleja la elevada calidad del crédito de Henkel y nuestro excelente acceso a los mercados de capitales", declaró el director financiero de la compañía, Carsten Knobel, quien destacó que "la colocación fue significativamente sobresuscrita" y añadió que la operación ha permitido "aprovechar" el favorable entorno en el mercado de deuda corporativa, lo que permite obtener la financiación necesaria en atractivas condiciones.
EL VENCIMIENTO MÁS LARGO A TIPOS NEGATIVOS.
Por su parte, el laboratorio galo Sanofi también ha aprovechado el entorno favorable en los mercados de deuda corporativa gracias a la reciente intervención del BCE y ha vendido 1.000 millones de euros en un bono con vencimiento a 3,5 años y un cupón del 0% con una rentabilidad negativa del -0,05%.
"Se trata del bono corporativo con vencimiento más largo y rendimiento negativo", indicó a Europa Press una representante de la compañía francesa, que realizó esta emisión en el marco de "los propósitos generales" de la empresa.
Además de este bono con vencimiento en enero de 2020, Sanofi también ha colocado 850 millones de euros mediante un bono a seis años y una rentabilidad anual del 0%, así como otros 1.150 millones de euros en deuda con vencimiento a 2027 con una tasa anual del 0,5%.
"Septiembre es una ventana de mercado que nos gusta y que hemos utilizado a menudo en el pasado. Como las condiciones del mercado actualmente son muy atractivas, con los intereses en mínimos históricos, decidimos ser oportunistas", explicó a Europa Press la portavoz de la farmacéutica, que recibió peticiones equivalentes a 2,3 veces la oferta de papel.
INTERVENCIÓN DEL BCE.
El BCE empezó a comprar deuda de empresas europeas el pasado 8 de junio. Según el programa de compra de deuda corporativa (CSPP por sus siglas en inglés) de la institución, el banco central adquirirá a través de media docena de bancos centrales nacionales deuda emitida por empresas cuya calificación se sitúe por encima del bono basura.
Desde la puesta en marcha de este nuevo programa, que se incluye en el plan de compras del BCE conocido como QE, la entidad presidida por Mario Draghi ha invertido 20.497 millones de euros en deuda de empresas europeas, incluyendo once españolas: Telefónica, Repsol, Abertis, Gas Natural, Iberdrola, Enagas, Red Eléctrica, Mapfre, Redexis, DIA y Cellnex.
Los bancos centrales de España, Italia, Francia, Alemania, Bélgica y Finlandia son los encargados de realizar en representación del Eurosistema las compras de bonos corporativos cuya calificación crediticia se encuentre dentro del grado de inversión; es decir, una calificación 'BBB-' o superior.
Según las condiciones del programa, estas entidades pueden adquirir un máximo del 70% de cada emisión. Los títulos se pueden adquirir tanto en el mercado primario, si no pertenecen a empresas públicas, como en el secundario, en el que si se podrán comprar activos procedentes de entidades participadas por los estados de la zona euro.
Los bancos centrales pueden comprar deuda de empresas denominada en euros cuyo vencimiento oscile entre un mínimo de seis meses y un máximo de menos de 31 años.
Sin embargo, este nuevo programa de compra del BCE impide a las entidades la adquisición de bonos emitidos por entidades bancarias, así como de sus filiales o de entidades equiparables a bancos y también deja fuera a la deuda emitida por entidades como el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) o la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), aunque si permite comprar deuda emitida por aseguradoras que no sean entidades de crédito o tengan como matriz una institución de crédito.