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La Eurocámara rechaza la condicionalidad macroeconómica para las ayudas de cohesión y recortar su presupuesto

El pleno de la Eurocámara ha rechazado la condicionalidad macroeconómica para recibir ayudas de la Política de Cohesión de la UE y ha rechazado que se recorte su presupuesto futuro en una resolución aprobada por 350 votos, 149 en contra y 171 abstenciones en la que fija sus criterios para la Política de Cohesión a partir del 2021.
Los eurodiputados han alertado del "aumento" en las divergencias entre los países y regiones de la Unión Europea como consecuencia de la crisis de 2008 y han rechazado "con firmeza" cualquier propuesta de "reducir" la Política de Cohesión de la UE. Por el contrario, reclaman a la Comisión Europea que presente una propuesta legislativa para garantizar "una Política de Cohesión fuerte y eficaz post 2020", con un presupuesto adecuado, ante la necesidad de reducir las disparidades entre regiones e impedir que se agudicen.
En el texto adoptado, el pleno de la Eurocámara ha dejado claro su rechazo a "condicionalidades macroeconómicas" para recibir ayudas de cohesión. "El vínculo entre la política de cohesión y los procesos de gobernanza económica en el Semestre Europeo deben ser equilibrados, recíprocos y no punitivos", reclaman los eurodiputados.
Los eurodiputados argumentan que "la política de cohesión está pensada para alentar la inversión, el crecimiento y el empleo en toda la UE" y piden por ello que la Comisión explore "cómo responder al impacto de estas inversiones en los déficit presupuestarios" de los Estados miembro.
"Las crecientes limitaciones tanto en el presupuesto de la UE como nacionales y las consecuencias del Brexit no deben llevar a que la política de cohesión de la UE sea debilitada", han reclamado los eurodiputados, que han pedido en este contexto que los negociadores de la UE y Reino Unido estudien "los pros y los contras" de que Reino Unido continúe participando en los programas de cooperación territorial europeos, cuyo presupuesto piden aumentar "sustancialmente" en el próximo marco financiero multianual.
Asimismo, piden "reducir la carga burocrática" para los beneficiarios y las autoridades que gestionan las ayudas de cohesión y "simplificar" las normas y procedimientos a fin "de encontrar el equilibrio adecuado entre la orientación a resultados" y "el nivel de controles" para aumentar la proporcionalidad, introducir diferenciación en los programas y "una solución estructural" para resolver el problema recurrente de la "acumulación de factoras impagadas".
Los eurodiputados también piden que las subvenciones sean la base de la financiación y consideran que los préstamos, capital de riesgo o garantías "deben utilizarse con precaución", al considerar que el Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas, conocido como 'plan Juncker', no debe socavar "la coherencia estratégica, la concentración territorial y la perspectiva a largo plazo de la programación de la Política de Cohesión".
En todo caso, piden a la Comisión Europea que estudie indicadores "adicionales" al margen del criterio del Producto Interior Bruto, que sigue siendo el principal para distribuir los Fondos del plan Juncker y que considere incluir "el Índico de Progreso Social o un indicador demográfico" también, al entender que "pueden responder mejor a nuevos tipos de desigualdades entre regiones de la UE que emerjan".
Por último, han defendido la armonización entre la Política de Cohesión y de Competencia, especialmente en lo relativo a ayudas de Estado.