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Draghi 'borrará' su promesa de bajar tipos y dejará para septiembre el debate sobre la estrategia del BCE

El repunte en febrero de la tasa de inflación de la eurozona hasta el 2%, su nivel más alto en cuatro años, no será motivo suficiente para que el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decida en su reunión de este jueves introducir variación alguna en su estrategia de política monetaria, que podría comenzar a debatirse a la vuelta del verano, según los analistas consultados por Europa Press.
De este modo, los expertos coinciden en que no se esperan novedades esta semana más allá de la revisión al alza por parte del instituto emisor de sus previsiones de inflación y crecimiento, además de la posible introducción de algún matiz en las directrices sobre política monetaria del habitual discurso introductorio del presidente de la entidad, Mario Draghi, que podría poner así fin al compromiso de bajar más los tipos si fuera necesario.
"Pensamos que la actual tregua entre halcones y palomas se reflejará en el tono 'dovish' de Draghi y la ausencia de decisiones", señala Gilles Moec, analista de Bank of America Merrill Lynch, quien considera que "a la vuelta del verano será inevitable un debate en condiciones sobre el futuro de la QE", mientras que cualquier cambio a corto plazo probablemente se limitará a eliminar de las directrices del BCE el compromiso de rebajar aún más los tipos si fuera necesario, ya que los inversores han dejado ya de esperar cambios en el tipo de la facilidad de depósito.
Danske Bank, por su parte, coincide en apuntar que el primer paso por parte del BCE en la normalización de su postura pasaría por eliminar de sus directrices sobre el futuro de la política monetaria de la entidad esta posibilidad de bajar más los tipos, subrayando en su lugar que las tasas se mantendrán a los niveles actuales durante un periodo prolongado de tiempo.
En este sentido, Joaquín Robles, analista de XTB, se muestra rotundo al señalar que "no se espera ninguna novedad en la reunión de esta semana", ya que la mejoría de los datos macroeconómicos de la zona euro "todavía no es suficiente" como para provocar un cambio en la política monetaria, más aún teniendo en cuenta que el BCE reducirá sus compras mensuales de activos a partir de abril a 60.000 millones, frente a los actuales 80.000 millones.
Frederik Ducrozet, analista de Pictet espera un Draghi "menos dovish", subrayando que, en cuanto a la evolución de la inflación, "la misión del BCE aún no está completa" y advirtiendo de que, a pesar de la mejoría de los datos macroeconómicos "no hay margen para cometer errores como en 2011", por lo que también apuesta por que el BCE retirará del discurso introductorio de Draghi la promesa de más recortes de tipos, a la vez que espera un revisión al alza de las previsiones de inflación y en menor medida de las de crecimiento del PIB de la zona euro.
Respecto a los próximos movimientos del BCE, el experto contempla un ajuste de las pautas de actuación del BCE en el mes de junio, mientras que será en septiembre cuando la institución comience a debatir su estrategia de salida y el comienzo de una retirada de estímulos ('tapering') en el primer trimestre de 2018.
En este sentido, Danske Bank sigue apostando por que el BCE extenderá su programa de compras más allá de diciembre de 2017, ya que el banco central no anunciará el comienzo del 'tapering' hasta que haya una serie de meses en los que la inflación subyacente se sitúe por encima del 1%.
A su vez, Joaquín Robles, desde XTB, confía en que el BCE cumplirá los plazos de su estrategia monetaria y prevé que la institución "aguantará hasta el final de las compras de activos de diciembre de 2017", añadiendo que la previsible normalización de la política monetaria en EEUU "no condicionará en exceso" a Draghi, ya que las economías de EEUU y la eurozona se encuentran en momentos del ciclo distintos.