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Constâncio (BCE) dice que los tipos negativos son una herramienta para circunstancias económicas extremas

El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Vítor Constâncio, ha asegurado en su informe 'El marco de la futura política monetaria' publicado este jueves que la política monetaria no convencional llevada a cabo por la entidad comunitaria responde al objetivo concreto de estimular la economía y que solo debería ser utilizada en circunstancias extremas, no como una herramienta habitual de los bancos centrales.
En concreto, los tipos de interés negativos buscan impulsar la demanda agregada de los países pertenecientes a la eurozona, estabilizar la tasa de inflación y corregir la brecha de producción, para volver a niveles de crecimiento normales tras una recesión "especialmente grave".
El éxito de los tipos negativos como herramienta de política monetaria en la zona euro y en otros países como Dinamarca, Suecia, Suiza o Japón "puede provocar que se conviertan en parte de instrumentos típicos de los bancos centrales para combatir recesiones".
Si bien, Constâncio ha explicado que el uso de tipos de interés negativos "tiene un límite", ya que también generan efectos "contraproducentes" para la economía, especialmente sobre la rentabilidad de los bancos. Se trata de un umbral al que los economistas llaman "reversal rate", el territorio en el que los tipos a cierto nivel por debajo de cero comienzan a ser perjudiciales.
El BCE estableció por primera vez un tipo de interés nominal negativo en junio de 2014, concretamente a -0,10%, para más tarde, en marzo de 2016, profundizarlo hasta el -0,40% y mantenerlo así hasta la actualidad.
Con la aplicación de esta política monetaria, la entidad europea ha intentado, entre otras cosas, incentivar la oferta de créditos por parte de los bancos penalizándoles a ese tipo negativo el exceso de reservas.
En lo que se refiere al programa de Quantitative Easing (QE), Constâncio explicó que también ha sido una herramienta "efectiva" tanto en los Estados Unidos como en la eurozona.
Ambas herramientas, tanto los tipos de interés nominales negativos como el QE, han sido dos instrumentos de política monetaria utilizados por el BCE para hacer frente a la crisis, después de agotar las posibilidades de los tipos de interés a corto plazo y su efecto sobre los tipos a largo plazo.