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Los grandes depositantes en Chipre perderán mucho más de lo que temen

Colas ante los bancos en ChipreEFE

Los grandes depositantes del mayor banco de Chipre se arriesgan a perder mucho más de lo que inicialmente se temía bajo un paquete de rescate de la Unión Europea para evitar que la isla cayera en bancarrota, dijo el viernes una fuente con conocimiento directo de los términos.

Bajo las condiciones que se espera sean anunciadas hoy, los depositantes del Banco de Chipre recibirán acciones en el banco por un 37,5 por ciento del monto de sus depósitos superiores a 100.000 euros, dijo la fuente a Reuters, y es posible que nunca recuperen el resto de su dinero.
El endurecimiento de los términos enviará la clara señal de que el rescate significa el final de Chipre como un centro de finanzas en el exterior, y podría acelerar el declive económico de la isla y generar un mayor desempleo. Las autoridades habían dicho previamente que los grandes depositantes podrían perder entre un 30 y un 40 por ciento de sus fondos.
El presidente chipriota, Nicos Anastasiades, defendió el viernes el rescate de 10.000 millones de euros acordado con la UE hace cinco días, diciendo que frenaba el riesgo de una bancarrota nacional. "No tenemos intención de dejar el euro", dijo el líder conservador en una conferencia en la capital, Nicosia.
"De ninguna manera experimentaremos con el futuro de nuestro país", agregó. Los chipriotas, sin embargo, están enfurecidos por el precio asociado al rescate: la desaparición del segundo mayor banco de la isla, el Banco Popular de Chipre o Laiki, y una quita sobre los depósitos superiores a 100.000 euros. Bajo los términos del acuerdo, los activos del banco Laiki serán transferidos al Banco de Chipre.
En el Banco de Chipre, cerca de un 22,5 por ciento de los depósitos superiores a 100.000 euros no acarrearán intereses, dijo la fuente. El restante 40 por ciento seguirá ganando intereses, pero sólo se pagarán si el banco tiene un buen desempeño. Aquellos con fondos por debajo de 100.000 euros continuarán estando protegidos por la garantía estatal a los depósitos.
Las dificultades chipriotas han sacudido a la debilitada zona euro y llevaron a la imposición de controles de capital en Chipre para evitar una fuga masiva de capitales por parte de los chipriotas preocupados y los depositantes extranjeros ricos.
"Euro chipriota"
Los bancos reabrieron el jueves después de casi dos semanas de cierre mientras Chipre negociaba el paquete de rescate. Al final, la reapertura fue tranquila y los chipriotas esperaron tranquilamente para sacar los 300 euros diarios que se les permite retirar de sus cuentas.
La imposición de controles sobre el capital ha llevado a algunos economistas a advertir de que podría surgir un "euro chipriota" de segunda clase, ya que los fondos atrapados en la isla valdrían menos que aquellos que pueden gastarse libremente en el exterior.
Anastasiades dijo que las restricciones impuestas a las transacciones bancarias en Chipre, sin antecedentes en el bloque desde que entraron en circulación las monedas y billetes del euro en 2002, se levantarían gradualmente. No ofreció un calendario, pero el banco central dijo que la medida se revisaría diariamente.
Anastasiades criticó a las autoridades bancarias tanto de Chipre como de Europa por inundar de dinero un banco chipriota incapacitado como el Laiki. "¿Qué grado de seriedad tuvieron esas autoridades que permitieron la financiación de un banco en bancarrota hasta la cantidad más elevada posible?", preguntó Anastasiades. "No quiero decir más", añadió. "Este no es el momento de decir quién tiene más o menos culpa", sostuvo.
El presidente, que apenas lleva un mes en el cargo y afronta la peor crisis en Chipre desde que la llegada de tropas turcas en 1974 causó una división de la isla en dos, acusó al bloque de la moneda única de hacer "demandas sin precedentes que obligaron a Chipre a convertirse en un experimento".
Los líderes europeos han insistido en que las restricciones sobre los grandes depósitos en los bancos de Chipre es una medida extraordinaria de su gestión de una crisis de deuda que no ha podido a ser contenida.