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Caruana (BIS) dice que un contexto prolongado de bajos tipos puede desincentivar la demanda de crédito

El director general del Bank of International Settlements (BIS), Jaime Caruana, ha afirmado que la persistencia de los bajos tipos de interés a largo plazo en el tiempo podría tener "implicaciones negativas" para las entidades financieras en cuanto a los incentivos a la demanda de préstamos y a distorsiones en el precio de los activos, entre otras.
Los tipos de interés muy bajos o negativos son una de las "disonancias" del mercado, ha explicado Caruana durante su intervención en el Seminario internacional sobre la nueva regulación de los mercados de valores.
En términos macroeconómicos, el exgobernador del Banco de España ha alertado de que el crecimiento de la productividad es "inusualmente bajo" y la deuda pública es "históricamente alta" en algunos países.
En su opinión, es necesario prestar atención a la combinación de baja productividad y alta deuda, ya que la productividad es la que permite pagar la deuda y los salarios de forma sostenible, así como realizar inversiones, "que no se están haciendo como deberían".
"Si queremos promover un crecimiento sostenible, la resiliencia en el sistema financiero es muy importante y una buena gestión del riesgo puede hacer una contribución significativa", ha añadido.
"Tendemos a infravalorar la importancia de los riesgos sistémicos", ha alertado el director general del BIS, para quien esto cobra relevancia dado que los mercados financieros son cada vez "más complejos".
Según Caruana, la mejor forma de enfrentarse a la evolución natural de los riesgos es una combinación de supervisión, regulación y buena gestión de los riesgos. No obstante, ha reconocido que estos elementos no funcionaron "la última vez", por lo que es necesario "hacer esfuerzos" corporativos para asegurar que la economía sea más resiliente y se reduzca la probabilidad y el impacto de una crisis.
En opinión de Caruana, en los últimos años se ha producido "mucha volatilidad" en los mercados, que han sido "muy resilientes", pero existe una "sensación" de que el ajuste no ha terminado y de que hay una "dependencia excesiva" de los mercados en los bancos centrales.