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Bruselas plantea un presupuesto común, un Tesoro y eurobonos a largo plazo para la zona euro

La Comisión Europea ha presentado este miércoles un documento de reflexión para profundizar en la arquitectura de la eurozona en el que plantea la creación de un presupuesto común, un Tesoro único y un Fondo Monetario Europeo, así como la emisión de un instrumento financiero similar a los eurobonos, todo ello a largo plazo.
El texto del Ejecutivo comunitario reconoce que, aunque la Unión Económica y Monetaria es "robusta", hoy en día, permanece "incompleta", por lo que defiende que no debe haber "complacencia" sobre la necesidad de "fortalecer su arquitectura". "A pesar de las importantes mejoras, los grandes legados de la crisis persisten y los retos para la zona euro continúan", apunta.
Bruselas señala que el "pilar monetario" de la eurozona está "bien desarrollado", pero advierte de que el "componente económico" está rezagado Por eso, y porque el euro "es mucho más que una moneda", la Comisión Europea insta a los Estados miembros a "poner el pragmatismo antes que el dogma" y a "construir puentes frente a la desconfianza individual".
El Ejecutivo comunitario ha diseñado en el documento un planteamiento de dos fases para este proceso hacia una mayor integración. En primer lugar, identifica áreas en las que urge a avanzar "rápido", con el objetivo de adoptar las reformas como muy tarde en 2019. Tras esta primera etapa, pone la vista en 2025 para trabajar en medidas más ambiciosas.
PRESUPUESTO COMÚN
Entre estas últimas, Bruselas plantea la puesta en marcha de una "función de estabilización macroeconómica" a más tardar en 2025. En esencia, sería un presupuesto común que "complementaría a los estabilizadores presupuestarios nacionales en caso de shocks asimétricos severos" y permitiría emprender "políticas fiscales agregadas" en la zona euro cuando "la política monetaria alcance sus límites".
No obstante, el documento advierte de que este instrumento "no debe conducir a transferencias permanentes" y no debe duplicar las funciones del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) como herramienta europea de gestión de crisis. Además, el acceso a este presupuesto anticrisis estará condicionado al cumplimiento de los criterios de convergencia.
Con respecto al diseño concreto de este instrumento de estabilización, el documento plantea tres opciones, que son un esquema europeo de protección de inversiones en casos de desaceleración, un sistema de reaseguro de desempleo (que necesitaría "probablemente" de una mayor convergencia entre los mercados laborales nacionales) y un fondo que tendría capacidad para endeudarse porque su tamaño podría ser "demasiado pequeño" para hacer frente a grandes shocks.
EUROBONOS
En cuanto a los avances en el sistema financiero europeo, el Ejecutivo comunitario propone la creación de un nuevo producto financiero que consistiría en una titulización de bonos públicos de varios países por parte de entidades comerciales, aunque sin mutualizar.
Bruselas deja para más tarde, a partir de 2019, otras medidas más ambiciosas como la puesta en marcha de un "activo seguro europeo", un instrumento financiero para la emisión conjunta de deuda, que sí podría contar con cierto grado de mutualización.
La emisión de eurobonos cuenta con el rechazo histórico de Alemania y Bruselas reconoce que la cuestión de la mutualización de deuda ha sido "muy debatida" en los últimos años. No obstante, el documento afirma que las futuras reflexiones sobre este campo "complejo" tendrán que centrarse en las características necesarias para que los beneficios potenciales de este instrumento se materialicen.
En cualquier caso, Bruselas pone el énfasis para el corto plazo en completar la unión bancaria mediante la puesta en marcha del fondo único de garantía de depósitos y de un fondo común para el Fondo Único de Resolución (FUR), elementos "esenciales" que deberían acordarse en 2019 para que sean completamente operativos en 2025.
TESORO ÚNICO Y FONDO MONETARIO EUROPEO
Por otro lado, Bruselas afirma que la labor de supervisión presupuestaria y económica tanto de la eurozona como de los Estados miembros podría "agruparse bajo un mismo paraguas" en la figura de un Tesoro único, que también se encargaría de coordinar la emisión de los eurobonos y de gestionar el presupuesto común.
Este Tesoro de la zona euro reuniría las competencias de diferentes instituciones y organismos actuales y podría caer bajo la responsabilidad de un ministro de Finanzas de la UE, que asumiría también la presidencia del Eurogrupo.
Finalmente, el documento plantea la creación de un Fondo Monetario Europeo que se construiría a partir del MEDE actual. El objetivo es dotar a la zona euro de una mayor independencia con respecto a otras instituciones internacionales en relación a la estabilidad financiera. Entre sus funciones estarían la gestión de los mecanismos de asistencia de liquidez a los países y, posiblemente, actuar como "último resorte" del Fondo de Resolución bancaria.