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El BoE endurece las reglas crediticias a la banca británica ante la "resiliencia" del sector al Brexit

El Banco de Inglaterra (BoE) ha anunciado el endurecimiento de las reglas crediticias a la banca británica con la exigencia del aumento de sus reservas de capital hasta un total de 11.400 millones de libras (12.908 millones de euros), con el objetivo de poder hacer frente a posibles situaciones de impagos de préstamos o hipotecas, según indicó en su informe sobre estabilidad financiera presentado este martes.
En este sentido, explicó que "la resiliencia del sistema financiero de Reino Unido se ha fortalecido desde la crisis" y el elemento que mejor lo demuestra ha sido "su capacidad para amortiguar el impacto de los shocks de la economía real".
Así, el BoE ha añadido un requerimiento de capital contracíclico del 0,5%, un requisito que había suspendido temporalmente tras el referéndum del pasado 23 de junio de 2016 en el que se votaba 'sí' a la salida de Reino Unido del bloque comunitario y por el que se pronosticaba una desaceleración económica. Ha indicado que espera elevarlo al 1% en noviembre, un nivel que refleja que la economía se desarrolla de manera normal.
Al contrario, la deuda de los hogares ha aumentado más de un 10% en los últimos doce meses, pese a una subida media de un 2% de los sueldos, señaló el BoE.
De esta forma, además de endurecer las reglas para la concesión de hipotecas, introducirá una prueba de "estrés" específica para analizar la resistencia de los bancos a los impagos.
La entidad central ha señalado que, aunque el riesgo para el sector bancario actualmente se sitúe en "estándar", a medida que Gran Bretaña se traslada a un en nuevo entorno en su camino hacia el Brexit, "se debe asegurar la suficiente resistencia financiera".
Por esto, ha afirmado que se encuentra elaborando planes de contingencia, calificándolos de "muy valiosos" en el caso de que finalmente el proceso de Brexit se desarrolle sin que se incluya ningún acuerdo comercial y que cortaría los lazos de las entidades con sus clientes europeos, un escenario que "podría socavar la estabilidad bancaria".
Finalmente, el Comité de Política Financiera (FPC, por sus siglas en inglés) del BoE elevó la ratio mínima de apalancamiento de los bancos británicos al 3,25%, desde el 3% previo.