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Blanco alcanza un acuerdo con los trabajadores para abonar sus nóminas en función de la tesorería disponible

El equipo directivo de Blanco y AC Modus, propietarios de la firma de moda, han alcanzado un acuerdo con los trabajadores para continuar abonando la nómina de los trabajadores en función de la tesorería disponible, según ha informado la compañía en un comunicado.
En concreto, el acuerdo se ha cerrado tras una reunión en las oficinas en Alcorcón (Madrid) para continuar abonando la nómina en función de la disponibilidad de tesorería disponible y bajo un criterio de prudencia hasta que el juez admita a trámite el procedimiento, declare el concurso y nombre la Administración Concursal.
La enseña textil se ha declarado insolvente en España y Portugal por segunda vez en tres años, después de que los nuevos propietarios, AC Modus, hayan sido incapaces de encontrar un "inversor idóneo" para el negocio.
Este es el segundo concurso de acreedores que encara la firma de moda, después de que en junio de 2013 la enseña lo solicitara cuando estaba controlada por el empresario Bernardo Blanco, que lo pidió debido a la gravedad de sus problemas económicos y financieros y con el objetivo de conseguir la viabilidad de la compañía.
AC Modus, que se hizo con la compañía hace unos meses, ha indicado que tras mantener una "importante inversión" en el negocio de España y Portugal, ambas divisiones siguen sin "generar beneficios", por lo que en los últimos dos meses han buscado inversores para reflotar el negocio.
Sin embargo, la firma emiratí ha señalado que a pesar de los "grandes esfuerzos" realizados, los intentos para encontrar un inversor idóneo han resultado "infructuosos", por lo que han tomado la decisión de "someterse a los procedimientos de insolvencia aplicables" en cada país, ya que la actual situación del negocio exige la "adopción de decisiones basadas en la evolución del mercado y del futuro" de la sociedad.
Blanco reconoce que comprende la "incertidumbre" de los trabajadores y que tratará de ejecutar este proceso con el "máximo respeto" a sus empleados y con el mínimo impacto negativo tanto para la plantilla como para los acreedores, ya que "hará todo lo posible para minimizar los efectos de las decisiones adoptadas".