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El Banco de Japón aplaza a 2019 el cumplimiento del objetivo de inflación

La economía japonesa crecerá a un ritmo superior a lo previsto durante los próximos años, aunque esto no será suficiente para impulsar la inflación, que no alcanzará el entorno del 2% hasta 2019, según las últimas proyecciones macroeconómicas del Banco de Japón (BoJ), que ha decidido mantener sin cambios su política monetaria y las medidas de estímulo cualitativo y cuantitativo.
En concreto, el BoJ ha revisado a la baja sus previsiones de subidas de precios, que en 2017 aumentarán un 1,1%, frente al 1,4% anticipado anteriormente, mientras que en 2018 la inflación será del 1,5%, dos décimas menos que el pronóstico precedente.
De este modo, no será hasta 2019 cuando la inflación de Japón supere el umbral del 2%, ya que el banco central nipón espera que los precios suban un 2,3%, frente al 2,4% que proyectaba el pasado mes de abril.
En cuanto al crecimiento del PIB, la institución ha revisado al alza sus pronósticos para 2017 y 2018, cuando prevé que la economía crecerá un 1,8% y un 1,4% respectivamente, frente a su anterior pronóstico del 1,6% en 2017 y del 1,3% en 2018, mientras que para 2019 mantiene su expectativa de una expansión del 0,7%.
"La economía de Japón probablemente continuará su moderada expansión", subraya el BoJ, señalando que la demanda doméstica seguirá en 2018 una tendencia al alza apoyada en unas condiciones financieras "altamente acomodaticias" y las medidas de estímulo fiscal del Gobierno, mientras que en 2019 se prevé que el crecimiento continuará, aunque a un ritmo menor por la desaceleración de la demanda doméstica.
Ante estas perspectivas, el Consejo de Política Monetaria del BoJ decidió por una mayoría de siete votos contra dos mantener la tasa de depósito en el -0,1% y seguir adelante con sus compras de bonos con el objetivo de limitar la rentabilidad de la deuda japonesa con vencimiento a diez años en torno al 0%.