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El Banco de España espera que la banca reduzca costes para ganar eficiencia y valore operaciones corporativas

El Banco de España espera que las entidades financieras reduzcan costes para ganar eficiencia, exploren fuentes alternativas de recursos y consideren, en determinados casos, posibles operaciones corporativas para hacer frente al actual entorno de bajos tipos de interés y al "reducido nivel" de actividad.
En el Informe de Estabilidad Financiera de noviembre, la institución que preside Luis María Linde explica que la rentabilidad de las entidades españolas se ve lastrada por la presión que los bajos tipos de interés están ejerciendo sobre los márgenes.
Esto, unido al descenso del crédito y a un nivel de activos improductivos "todavía elevado" está provocando que las entidades financieras tengan unos niveles de rentabilidad reducidos y sitúen su ROE (rentabilidad sobre recursos propios) en el 6,1%.
El Banco de España señala que los bancos continúan reduciendo el volumen total de sus activos dudosos, con una caída acumulada del 38% desde diciembre de 2013.
Indica, además, que el stock de activos adjudicados "sigue siendo significativo", pero apunta que el flujo de ventas superó por primera vez en 2015 al flujo de entrada. Los activos refinanciados, por su parte, también continuaron en descenso.
En términos de solvencia, la ratio de capital ordinario de nivel 1, conocido como CET 1, se mantiene en niveles por encima del 12% y supera "con cierta holgura" el mínimo regulatorio.
El Banco de España insiste en la resistencia de las entidades españolas incluso en un escenario más adverso que el que calculó la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) en el ejercicio de estrés de este año.
RIESGOS
En este contexto, el supervisor alerta de tres factores de riesgo: la baja rentabilidad, el deterioro del crecimiento económico y la corrección a la baja de los precios de los activos.
En concreto, precisa que en un entorno de tipos de interés muy reducidos, la caída del volumen de la actividad bancaria en España y un nivel de activos improductivos todavía elevado está provocando que la rentabilidad del negocio bancario doméstico sea baja.
También alerta de las consecuencias que podría tener sobre las entidades el deterioro de las perspectivas de crecimiento de la economía nacional e internacional, que afectaría a aquellas con exposiciones significativas.
En este sentido, precisa que la economía española está expuesta a una serie de riesgos de naturaleza interna, entre los que destacan los vinculados a la incertidumbre ligada a las nuevas políticas económicas, en particular a las "eventuales medidas presupuestarias que son necesarias para satisfacer los objetivos de déficit público hasta 2018" y de las reformas estructurales que necesita la economía para "aumentar su crecimiento potencial".
A ello cabe sumar la incertidumbre sobre los resultados y las políticas que se deriven de las elecciones presidenciales en EE.UU., las dudas sobre el proceso de transición en el modelo de crecimiento de China, los posibles efectos sobre los mercados financieros de la normalización de la política monetaria en EE.UU. y los distintos riesgos geopolíticos, entre otras cosas.
Por ello, el Banco de España advierte de que "la materialización de alguno de estos riesgos podría tener un impacto negativo sobre el crecimiento económico de España, o en países con los que la banca española tiene exposición, lo que tendría un efecto adverso sobre la calidad de sus activos".
Además, subraya que se podría producir una corrección a la baja en los precios de los activos financieros, tanto de valores de renta fija como de renta variable, como consecuencia de un aumento de las primas de riesgo.