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Esta persecución está considerada como “el peor caso de conducción peligrosa”

Es “el peor caso de conducción peligrosa que he presenciado”, dijo el juez tras ver el vídeo que muestra a Megan Nolan, una joven de Mánchester de 24 años, al volante huyendo de la policía. Tras 20 minutos en los que superó los 190 km/h, se saltó semáforos y condujo en sentido contrario, el coche de Nolan se averió dando por finalizada la persecución. En el juicio la joven admitió que iba ebria, no tenía seguro y, cuando vio a los agentes, entró en pánico, según publica The Sun.