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La cumbre de Copenhague logra un acuerdo pese a la oposición de varios países

La cumbre de Copenhague ha logrado un acuerdo de mínimos. Sin embargo, los representantes de varios países en desarrollo han mostrado su rechazo a dicho acuerdo de mínimos alcanzado. Estos han alegado que éste no puede convertirse en un programa de las Naciones Unidas para combatir el calentamiento global.
"Lamentamos comunicarles que Tuvalu no puede aceptar este documento", ha dicho Ian Fry, delegado de esta isla del Pacífico que teme la desaparición si asciende el nivel de los océanos.
Además, en la sesión extraordinaria en Copenhague después de que la mayoría de los líderes se hubieran marchado, Fry ha dicho que el objetivo del documento de limitar el calentamiento global a un máximo de 2 grados centígrados fue demasiado laxa y que podría significar "el final de Tuvalu".
Pacto imperfecto
Asimismo, los delegados de Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua también han denunciado airadamente el "Acuerdo de Copenhague", asegurando que no ayudará a frenar el calentamiento global y han criticado que hubiese sido elaborado a puerta cerrada.
Aunque los que han respaldado el acuerdo reconocen que es imperfecto y que no cumple con las expectativas generadas en esta cumbre, coinciden en que significa un punto de inflexión para empujar la economía mundial hacia las energías renovables.
"Lavado de imagen" y "evasiva histórica"
La organización ecologista Greenpeace ha criticado la "incapacidad" de la Unión Europea para salvar del "fracaso" a la Cumbre contra el cambio climático celebrada en Copenhague. A su juicio, la declaración acordada por los líderes mundiales ha sido únicamente un "lavado de imagen" porque no se acerca a lo necesario para mantener el cambio climático "bajo control".
Además, Oxfam Internacional también ha criticado el acuerdo alcanzado al calificarlo como "un triunfo de la propaganda sobre la sustancia" y al señalar que ha sido un "momento histórico" que se ha saldado con una "evasiva histórica".