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Una muestra fotográfica lleva a Madrid la "memoria plural" del conflicto en Colombia, "primer paso para la paz"

El fotógrafo español Álvaro Ibarra ha presentado este viernes, 2 de junio, la exposición 'Macondo' en Madrid. Una muestra que reúne varias decenas de instantáneas que pretenden sacar a la luz distintas visiones, vivencias y lecturas de la guerra que durante años ha enfrentado al Gobierno colombiano con las guerrillas.
La muestra, que estará abierta al público en el centro EFTI hasta el próximo 25 de julio, ha pasado ya por Bogotá y Nueva York, con gran recepción de la crítica, según los organizadores de la exposición, y pasará por otras ciudades colombianas como Cartagena, Cali o Medellín, además de Argentina, México y Perú.
Las imágenes de la exposición, según ha explicado el fotógrafo a Europa Press, forman parte de un trabajo que comenzó a raíz de una visita que realizó al país a principios de la pasada década y de pasar por distintas zonas del país con grandes contrastes en la manera de entender y de vivir el conflicto.
"La sensación era que cada uno tenía una verdad y vivía totalmente al margen. Han levantado un Muro de Berlín, y nadie quiere mirar al otro lado, vive de espaldas", ha explicado el español, que pasó 16 años recogiendo testimonios y rostros concretos del conflicto, "alejado de los clichés y de los cánones políticos".
Las fotografías han sido donadas ahora al Fundación Gabriel García Márquez, una institución independiente, donde sus autores pretenden que sirva como documento y como memoria de lo ocurrido en el país, ahora que se vive en Colombia una "paz armada".
Para Ibarra, la situación actual es "el primer paso histórico para el diálogo". Sin embargo, se ha mostrado convencido de que no habrá realmente paz y reconciliación en el país hasta que no se aclare lo ocurrido durante las últimas décadas y no se haga justicia.
Por eso, ha insistido en que la memoria de la guerra tiene que ser "totalmente plural", ya que hay muchas "verdades" y "cada una tiene sus propios monstruos".
"En el caso de Colombia, lo que no se puede pedir es cuentas a una guerrilla que ha cometido violaciones de lesa humanidad como las ha podido cometer el paramilitarismo. Es necesaria una comisión de la verdad y todo aquel que haya cometido un delito de lesa humanidad tiene que cumplir", ha indicado el fotógrafo, que asegura que algunas familias necesitan al menos "un trozo de dedo triturado" que enterrar para poder empezar a cerrar las heridas del conflicto.
FOTOGRAFÍA PARA LA RECONCILIACIÓN
En esta línea, uno de los logros que busca 'Macondo' es poner a los espectadores frente a las distintas vivencias del conflicto a personas que han tenido su forma particular de vivirlo o de entenderlo. Por eso, señala que se siente satisfecho cuando algún visitante reconoce que la muestra "le ha hecho pensar".
"En un momento dado, un hombre que visitaba la exposición con su hija pequeña se paró a mirar unas fotos. En concreto, una de una niña que desapareció y el padre se quedó ahí mucho más tiempo que con el resto de fotografías y su hija se le quedó mirando y le abrazó. Y se quedaron abrazados ahí un momento", relata el fotógrafo.
En términos generales, asegura que la recepción de la colección de fotografías "está siendo muy buena" en todos los lugares por los que ha pasado, aunque también "les están dando" y han encontrado oposición en algunos ámbitos. Por ejemplo, recuerda como en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO) se les prohibió el acceso, pese a que inicialmente se les había concedido un espacio.
Ibarra se ha mostrado convencido de que una de las virtudes que tiene la fotografía es la de producir imágenes que terminan por convertirse en "nexos" entre personas muy distintas que han tenido una experiencia ante ellas.
"Cuando consigues que una fotografía la haga suya gente muy diferente, con experiencias de vida muy diversas, y que puedan sentirse identificadas, entonces deja de ser una imagen y comienza a ser una fotografía, porque tiene alma, porque plantea preguntas", ha explicado.
LOS RETOS PENDIENTES DEL FIN DE LA GUERRA
Pese a los avances "históricos" de Colombia hacia la paz entre el Estado y la guerrilla, Ibarra considera que la tarea de poner fin al conflicto armado no se limita únicamente a la reconciliación, sino que es necesario que el Estado asuma sus obligaciones en las zonas antes controladas por las guerrillas, que ahora han quedado en desamparo.
En este sentido, ha puesto el ejemplo de varias regiones aisladas del resto del país por carecer de carreteras y servicios cuyos habitantes, incapaces de encontrar otros cultivos rentables, se dedicaban al cultivo de la hoja de coca, que les compraban los narcotraficantes.
Asimismo, relata que al retirarse la guerrilla que controlaba y ejercía el control en la zona, los productores se han quedado sin medios de subsistencia y hay "grandes movimientos de gente" que emigra hacia otras zonas del país en busca de medios con que ganarse la vida.
MEMORIA Y RECONCILIACIÓN EN ESPAÑA: EL FIN DE ETA
En este sentido, al ser consultado por el fin de la violencia en el País Vasco, de donde Ibarra es originario, y la normalización de la situación en la región, el fotógrafo ha defendido que, al igual que ocurre en el caso de Colombia, para que haya una auténtica reconciliación "no puede haber impunidad ni olvido".
"A las víctimas de ETA se les ha de dar respuesta, se les ha de pedir perdón, pero al mismo tiempo, tampoco se puede olvidar el GAL. A eso me refiero. En el caso de Colombia, lo que no se puede pedir es cuentas a una guerrilla que ha cometido violaciones de lesa humanidad como las ha podido cometer el paramilitarismo", ha subrayado.
Aún cuando insiste en que el conflicto armado en Colombia y la lucha contra el terrorismo en España no son casos comparables, Ibarra se ha mostrado convencido de que "no va a haber paz social hasta que no se dé respuesta a todas las víctimas, sean quienes sean".