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Los hijos mayores de Alan Thicke llevan a su viuda a los juzgados

Cinco meses después de la muerte de Alan Thicke, sus dos hijos mayores, Brennan y Robin, han demandado a su viuda, Tanya Callau, por alegar que el acuerdo prenupcial firmado antes de su boda en 2005 no es válido. De acuerdo a lo publicado hace unas horas en la revista People, los abogados de los actores de 42 y 40 años presentaron un requerimiento judicial el pasado martes en la Corte Superior del condado de Los Ángeles.
Antes del fallecimiento de la estrella televisiva, Brennan y Robin fueron nombrados beneficiarios del patrimonio de su padre después de que su tío, Todd, se negara a asumir esa responsabilidad. Ambos alegan que Callau no puso ninguna objeción sobre la herencia o el acuerdo prenupcial en ese momento. "A pesar de los beneficios generosos y la planificación cuidadosa de Alan, Tanya exige más. Tanya insiste en que el acuerdo prenupcial que firmó antes de casarse con Alan no es válido", afirman los magistrados, que informaban en los mismos documentos de la intención de la viuda de hacer uso de la publicidad sensacionalista, si no aceptan sus demandas.
"Brennan y Robin han hecho todo lo posible para resolver esto sin la necesidad de ir a los tribunales y han presentado la petición para honrar la memoria de su padre, proteger su legado y prevenir sus intenciones testamentarias de ser socavadas por la avaricia de su tercera esposa, Tanya Callau", declaró el abogado Alex Weingarten.
La estrella de Los problemas crecen falleció inesperadamente el 13 de diciembre a los 69 años después de sufrir un ataque al corazón mientras jugaba hockey con su hijo menor, Carter, dejó a cada uno de sus hijos a partes iguales: la propiedad de Carpinteria, el rancho de California que compró en 1989, el 75% de sus efectos personales y el 60% de su estado remanente.
Por su parte, la actriz se ha quedado con todo el mobiliario del rancho, 25% de sus efectos personales, una póliza de seguro de vida de 500.000 dólares, la pensión de viudedad, las afiliaciones sindicales y el 40% del resto de sus propiedades. También fue la última voluntad de Alan que Tanya pudiera vivir en el rancho familiar después de su muerte siempre y cuando mantuviera la propiedad y sus gastos.