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La espiritualidad y el misticismo recalan en el Teatro Real con la ópera 'El holandés errante', de Wagner

El Teatro Real de Madrid acoge a partir del próximo sábado 17 de diciembre y hasta el 3 de enero de 2017 un total de diez funciones de la ópera 'El holandés errante', de Richard Wagner, una obra protagonizada por la espiritualidad y el misticismo cuya dirección musical corre a cargo de Pablo Heras-Casado, mientras que la dirección escénica y la escenografía son responsabilidad de Àlex Ollé y Alfons Flores, respectivamente.
Según han explicado el director general del coliseo, Ignacio García-Belenguer, y el director artístico, Joan Matabosch, se trata de la tercera producción de este título que se verá en el Teatro Real desde su reapertura, que se suma a la de 2003, con Daniel Barenboim y Harry Kupfer, y en 2010, con Jesús López Cobos y Àlex Rigola.
Matabosch ha indicado que esta pieza, que cuenta con dos repartos, muestra a un Wagner "absolutamente wagneriano" que da con esta obra un "paso importante en su proceso creativo" y que, aunque tiene "reminiscencias italianas", está dentro del canon del autor y tiene un "discurso continuo".
Esta ópera está inspirada en un viaje que realizaron Wagner y su esposa en 1839, entre Riga y Londres, navegando por el Mar del Norte, y parte de una antigua leyenda que Heinrich Heine transformó en cuento. En ella, un marino está condenado a vagar por los océanos hasta que la fidelidad y el amor de una mujer lo liberen de su maldición.
Heras-Casado ha explicado que ésta es una obra "muy intensa" cuyo gran reto es "controlar las grandes dimensiones" y "dosificar la energía" para llegar al final "con todas las facultades". "Casi ningún compositor demanda tanto, te sumerge en el mundo poético y literario de su obra", ha indicado el director.
Lo que le interesa, según ha destacado, es "encontrar la contemporaneidad" y situar a Wagner en el presente. "Es un genio que quiso llevar a ciertos extremos el teatro musical", ha afirmado el director, quien destaca "la dimensión creativa", las técnicas orquestales" y la exploración de "una paleta extensa de colores y texturas".
Además, ha indicado que en esta obra también hay "lugares comunes" en ciertos acompañamientos que proceden de la tradición italiana, aunque él buscó "otro camino". Por ello, otro de los retos de esta obra ha sido "poner de relieve la tensión "no solo con la obra sino con sus contemporáneos", ha dicho.
EL OTRO LADO DE LA RAZÓN
En cuanto a la puesta en escena de esta obra, dividida en tres actos y con una duración de dos horas y media sin descansos, ha señalado que el ambiente es "muy nocturno", con luz tenue, lo que provoca una sensación de "sutileza" en los movimientos.
El director de escena, Àlex Ollé, ha señalado que ha abordado esta obra desde el punto de vista del autor y de la época. En el primer caso, ha tenido en cuenta que en la música se establecen tres aspectos de acción: el espectral, el realista y la parte más espiritual.
En cuanto a la época, ha destacado que se trata de una obra realizada en "pleno romanticismo" en la que "temas como el amor la muerte, la pasión y la maldición llevan a buscar el otro lado de la razón". "En un momento racionalista como el que vivimos racionalista está muy bien volver a creer en esta parte más mística, espiritual o fantástica que propone la obra", ha dicho.
La obra se desarrolla en Chittagong, la segunda ciudad más grande de Bangladesh. Según ha destacado, eligieron este punto de la geografía porque esta sociedad cree en la "reencarnación" y las leyendas siguen vigentes, una espiritualidad que les permitió ser "leales a la propuesta de Wagner".
El resultado es una "escenografía imponente", que acompaña a la música con "tormenta" y un "mar embravecido casi de forma hipnótica", ha dicho. Además, ha agregado que "no hay modernidades" y que "refleja la idea wagneriana de espectáculo total".
Por otro lado, y preguntado por la salida de Laura García Lorca del Patronato del Teatro Real, García-Belenguer ha señalado que su mandato de cuatro años terminó y se propuso la incorporación de la presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, Marta Rivera. "No hay más trascendencia que eso", ha zanjado.