Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El hacker de Scarlett Johansson admite que es "un adicto"

Scarlett JohanssonGtres

Puede enfrentarse a una pena de 121 años de prisión

Si el director de 'La ventana indiscreta' hubiese sabido que, además de curar el aburrimiento, el espionaje puede ser el alegato perfecto para justificar una adicción, puede que el argumento le hubiese dado para componer un thriller.
Así se defiende Christopher Chaney, el hacker que en septiembre saboteó el móvil de Scarlett Johansson y publicó las fotografías íntimas -mundialmente imitadas- que la actriz se había hecho en el espejo de su casa en poses eróticas: Como un enfermo, un adicto.

"Soy adicto a espiar a los famosos", alegó el pasado miércoles cuando fue detenido por sabotear los móviles y los emails de las celebrities. "Comenzó como una curiosidad y fue como una bola de nieve, no sabía como dejar de hacerlo", se defiende.

A pesar de ello, dice que se arrepiente de sus acciones, pero que para él es como una especie de bendición el hecho de poder ver más allá de una fachada, de poder ver la vida real de los famosos a los que admira.

Estas son sus declaraciones: "Sé que lo que hice fue una de las peores invasiones que alguien puede experimentar. Cruce esa franja de privacidad, me sentí aliviado cuando la policía incautó mi ordenador".

Puede que Chaney sea un adicto, un enfermo sin freno que necesita vivir la vida de otras personas -personas conocidas- a falta de una vida propia que vivir a pesar de tener sólo 35 años. Tanto es así que el susodicho ha hackeado las cuentas de más de 50 personajes, entre ellos, además de Johansson, Mila Kunis y Christina Aguilera.

Ahora deberá enfrentarse a las autoridades ante las que ha sido acusado de 26 cargos, entre ellos: robo de identidad, piratería informática y escuchas telefónicas. En caso de ser declarado culpable, Chaney se enfrenta a una pena máxima de 121 años de prisión.