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Sarah Waters: "El pasado idílico que han construido los británicos puede explicar el Brexit"

Desmiente el tópico de los "felices años 20" en una novela ambientada en Londres
La escritora británica Sarah Waters ha apuntado este jueves como posible motivo del Brexit "el pasado idílico que han construido los británicos", ha dicho en una rueda de prensa en Barcelona.
"No sé por qué la gente le tiene tanto cariño a esta imagen tan idílica de la relación de clases de principios de siglo", el periodo en que está ambientada su nueva novela de amor y crimen 'Los huéspedes de pago' (Anagrama).
La historia puede ser definida como una "historia de amor que se acaba complicando por un crimen", ha avanzado la escritora sobre el libro protagonizado por una madre y una hija de clase alta que lo han perdido todo en la I Guerra Mundial y se ven obligadas a alquilar una habitación para subsistir en el Londres de 1922.
La llegada de una de las inquilinas de clase media desencadena una relación lésbica adúltera con la hija de clase alta, para quien esta pasión es un tema tabú del que esconderse.
Para construir la historia, Waters se basó en un crimen pasional no lésbico y quiere reflejar el proceso de cambio que significó la Gran Guerra y que se mantiene presente: "Durante el momento de guerra en que los hombres se marcharon y las mujeres se quedaron solas, se produjo una nueva informalidad en que la gente hablaba de sexo, homosexualidad y se abrieron las primeras clínicas de anticoncepción".
Este "periodo de apertura" se vio truncado con el regreso de los combatientes de la guerra, ha lamentado Waters, que ha resaltado que el periodo de apertura aportó nueva frescura y menos encorsetamiento.
Con esta novela, Waters abandona la época victoriana y el periodo de la Segunda Guerra Mundial que había explorado en anteriores libros, y recrea los "felices años veinte", mezclando la crónica de una sociedad en pleno proceso de transformación.
ÉPOCA DE PENUMBRA
De esta forma, desmiente el tópico de una juventud marcada por la superficialidad y los bailes de charlestón con faldas cortas y collares largos: "Tenía en mi cabeza el estereotipo de la gente bailando el charlestón y me di cuenta de que esa época era mucho más oscura de lo que creíamos con mucha gente en la penumbra".
"La gente estaba cansada, deprimida y ansiosa", ha comentado la escritora, que ha dicho que no se esperaba encontrar el estado de ánimo que refleja en la novela cuando hizo una investigación sobre el periodo.
En este sentido, ha denotado que su visión más negativa no había quedado reflejada en novelas como las de Virginia Woolf y Aldous Huxley, donde todo parecía que formaba parte de la alta sociedad.