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Premiada una madre de Aldeas SOS por la labor y entrega a sus 12 'hijos'

El día internacional del niño es el 20 de noviembre aunque lo cierto es que el día del niño debería ser todos los días del año. Una de la mayores instituciones en creer y en apostar por los niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, con ambiente familiar desestructurado es Aldeas Infantiles SOS desde que la creara el austriaco Hermann Gmeiner hace más de 50 años y se instaurara en España hace 50.
Desde entonces se han dedicado a ayudar miles de familias y niños en situación de desamparo proporcionándoles un hogar y una familia en un total de 133 países trabajando y luchando por conseguir un mundo mejor para ellos y haciéndoles sentir y vivir como niños, que es lo que son, en esa etapa y a ser personas autosuficientes e integradas como cualquier persona y con las mismas opciones que el resto cuando crecen.
Su prioridad es la protección de los niños que se han visto privados del cuidado parental, a los que integran en un entorno familiar protector en el que puedan crecer sintiéndose queridos y respetados, para luego acompañarlos como jóvenes en su proceso de maduración e independencia. Todo esto es lo que les ha llevado a ser galardonados con el Premio Princesa de Asturias a la Concordia en 2016 y a que firmas como Clarins trabajen activamente desde hace 19 años ya, ocupándose de las vacaciones de estos chavales además de premiar a las personas que se desviven con ellos como las Madres SOS, capaces de dedicar su vida a estos chavales, como María Rosa Cufí. Durante más de 25 años esta extraordinaria mujer ha cuidado y guiado los pasos de 15 niños a los que considera sus hijos le han dado ya 17 nietos y entre todos forman una gran familia de 42 miembros de la que os contaremos su motivadora historia, tras rememorar los lazos entre la filial española de Clarins y Aldeas...
Todo comenzó en Clarins un día de 1998 en el que pensaron que Aldeas Infantiles SOS y ellos reunían los mismos valores. Fue entonces cuando, con motivo del décimo aniversario del lanzamiento de Eau Dynamisante, crearon el premio Clarins con la total intención de apoyar a las mujeres que se dedican a mejorar la vida de los niños y niñas enfermos o en exclusión social. Además su entonces Presidente en España Jacques Barcelon cuestionó el regalo que se hacía durante las promociones veraniegas. En esta época del año, las marcas suelen regalar por la compra de sus productos solares estuches, gafas, toallas de playa, etc... regalos que en el mejor de los casos terminan en un armario saturado de trastos. "¿Por qué no ofrecemos algo que tenga sentido?" y propusieron a la dirección de Aldeas: "Vosotros os preocupáis de los niños, dejad que nosotros nos ocupemos de las vacaciones de los niños", como explicaba Juan Miguel Valiente, Director General Adjunto del Grupo Clarins España durante la entrega del donativo de 40.000 € al presidente de Aldeas Infantiles SOS Pedro Puig y como madrina Kira Miró como madrina de excepción por mujer comprometida.
Por la venta de cada producto de la gama solar Clarins realiza un donativo para ayudar en la educación, en el bienestar y en el desarrollo de la infancia más desfavorecida. Desde la fecha hasta hoy, la filial del grupo español, ha donado a esta causa más de 750.000 euros. Su actual Director General en España, espera que esta acción benéfica ayude a crear un mundo más justo para la infancia ya que representan la esperanza de un futuro mejor y que mejor que con un reconocimiento y una donación.
Os dejamos descubrir esta historia llena de ternura...
CH: Un premio, muy halagada,..
MR: Hace mucho tiempo que estoy en Aldeas, más de 40 años. Empecé con un grupo de ocho hermanos, porque había muerto la madre... y después entró un grupo de cuatro hermanos más por lo que tuve a mi cuidado 12 niños. Desde entonces ha ido creciendo la aldea, ellos han ido creciendo, se han emancipado todos y tengo 7 nietos. Nos vemos, comemos juntos,... De hecho, ellos me decían que tenía que venir... Estoy muy contenta, no creo que merezca el premio, pero estoy muy contenta.
CH: ¿Por qué cree que no se lo merece?
MR: Cada uno hacemos lo que pensamos que es mejor, cuando haces una cosa distinta que no es casarte o cuidar unos hijos, parece que haces algo extraordinario... Mi vocación era darme a los demás, me gustan mucho los niños, y es una vocación fantástica. He intentado hacer lo posible para cuidarles como madre, pero no suplirla, aunque sí darles el amor y el cariño, para que el día de mañana sean autónomos y felices y hacer de esto, un mundo mejor.
CH: ¿Cómo ha podido conciliar su vida con la familia?
MR: Cuando nosotras entramos a Aldeas, en el año 75, con vocación de madre de los niños, no nos planteábamos tener otra familia. Ellos eran mis hijos, mis padres ejercían de sus abuelos y eran parte de la familia,... Aldeas nos ha ayudado siempre. Éramos madres que hacíamos de todo: íbamos al médico, les dábamos de comer, etcétera. Nos ayudábamos, no teníamos los medios actuales, ahora hay educadores y varias personas en una casa... Entre nosotras lo hicimos todo, fueron tiempos muy duros... Ahora todo es muy distinto. Antes, era otro mundo. La idea principal era que la aldea era su casa, pero que hicieran la mayor parte de las actividades fuera de ella, en el pueblo, para que aprendieran a integrarse.
La idea era que el director era el padre, como figura masculina... 40 años, aún no me lo creo,... ahora son gente que han terminado una carrera, que son madres, padres... la Generalitat no quiere que los niños estén siempre en una institución... yo conduzco y me paso la vida de casa en casa de mis hijos,... en febrero los primeros gemelos que entraron cumplieron 50 años.
Ellos me han llamado madre siempre. Hay otras madres que no, pero la suerte de que sean 8 huérfanos, es que la madre soy yo. La madre de los otros 4, también murió, entonces me llamaron madre desde el principio.
Imáginate el primer día de tener 8 hijos con distintas edades,...
CH: Les acogiste y tus ingresos iban para ellos...
MR: Aldeas es una asociación. Cuando me enteré yo llamé por teléfono. Estaba estudiando magisterio, les dije que quería participar cuando terminara de estudiar. Al principio estuve de prueba y finalmente me dieron a los pequeños. El primero estaba muy malo, desnutrido y cada dos por tres le llevaba al médico... Entré en octubre y al cabo de un mes, me dieron al pequeñito y fue cuando Aldeas me empezó a dar el dinero para mantenerles. Cuando los mayores comenzaron a trabajar, se les retiró la ayuda y comenzaron a contribuir en los gastos de la casa,... conforme crecen y tienen oportunidades, la Aldea va ayudando a otros más pequeños,...
Hicimos alguna prueba para no estar en la aldea y no vivir como en un búnker. Creamos unos hogares funcionales y nos mudamos a vivir a un piso en San Cugat con los 4 pequeños que pagaba Aldeas. ¡Gracias a Dios lo teníamos todo solucionado!
CH: ¿Cree que la gente es muy caritativa ahora, o lo era más antes?
MR: Todos somos muy distintos. Los catalanes somos más de sentir que tenemos la obligación de hacerlo. En Cataluña no es caridad, es justicia.
CH: ¿Con tanto con niño como fue la adolescencia?...
MR: Los 8 mayores no fueron niños difíciles, fue más difícil la integración de algunos de ellos, sobre todo la integración de los que habían estado con familiares. Los dos últimos fueron los más problemáticos, pero son todos sanos mentalmente... Han vivido como hermanos, hay chicos del primer y del segundo grupo que se llevan estupendamente y hermanos de sangre que no se llevan tan bien y pienso que mis hijos y mis hijas lo van a tener más difícil ahora para criar a sus hijos.