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Plensa protagoniza una "exposición íntima" y más orgánica en la Galería Senda de Barcelona

"Barcelona se distrajo en general en la cultura", lamenta el artista
El escultor barcelonés Jaume Plensa protagoniza una "exposición íntima" en la Galería Senda de Barcelona en que muestra esculturas de rostros de chicas jóvenes esculpidas en un molde de madera que luego pasa a bronce para transmitir una nueva estética más orgánica, ha explicado el artista en rueda de prensa este martes.
La exposición 'El bosc blanc', que se podrá visitar hasta final de enero, reúne obras de escala menor a la que Plensa suele trabajar y es un "homenaje al individuo dentro de la comunidad", que ha asemejado a un bosque, en que todos los árboles parecen iguales, pero cada uno tiene sus singularidades.
De la misma forma, ha dicho que sucede en la sociedad en que "cuando desaparece una persona, desaparecen países, continentes y bibliotecas: todo el imaginario que atesora en su interior", ha observado el escultor, que ha subrayado que la exposición es íntima y busca el diálogo con la persona visitante para completarse.
Las obras han sido acabadas este año y visibilizan rostros de chicas jóvenes esculpidas en un molde de madera que luego pasa a bronce completadas con una base también de madera y cubiertas de una pátina blanca para inspirar serenidad, dulzura y aire de pureza.
Respecto a los materiales, ha destacado que no son una finalidad en sí: "Nunca he sido fiel a un material", ha comentado el escultor, que recientemente ha anunciado su decisión de ceder temporalmente la obra de 'Carmela' frente al Palau de la Música Catalana.
El artista ha acompañado a las esculturas con una acción en las paredes en que ha dibujado rostros juveniles realizados con grafito directamente en la pared para envolver la exposición basada en rostros reales de niñas.
NIÑAS DE ENTRE 8 Y 14 AÑOS
"Siempre son niñas de entre 8 y 14 años, que es cuando la belleza cambia a velocidad increíble. Está en tránsito. Son niñas que ya no lo son, pero que tampoco son mujeres", defiende Plensa, que siempre crea esculturas con los ojos cerrados para transmitir la introspección y espiritualidad.
En la exposición, "las piezas aparecen un poco levantadas para que parezca que se reflejan en un suelo líquido", en un ejercicio de unificar la arquitectura con el espacio no solo para mostrar obras, sino para dar un perfume y energía especial, ha dicho.
Según Plensa, cada una de las obras --que oscilan entre los 30.000 y los 380.000 euros-- tiene la facultad de sobrevivir por sí misma y podría vivir en ambientes hostiles.
"Barcelona se distrajo en general en la cultura", ha lamentado el escultor, preguntado por las tensiones que genera su obra en el ámbito del arte contemporáneo de la capital catalana.
Al hilo de esta cuestión, ha referido un chiste aparecido en la revista 'New Yorker' en el que un faraón bromea con la posibilidad de pasar a la historia con lo que había ahorrado a la comunidad: "Todo lo que es relacionado con la cultura parece que es caro, y al político le falta el coraje del riesgo de la cultura".
LA CULTURA: UNA "GRAN AUSENCIA"
"La cultura se ha convertido en una gran ausencia, no solo aquí, sino en toda España", ha deplorado Plensa, que ha opinado que cuando no hay dinero, se puede suplir con la imaginación.
"Aquí o todos están de acuerdo o nunca se hace nada", ha observado Plensa, que, a su vez, ha elogiado la diversidad de posturas y posiciones, que ha dicho que prefiere frente a la uniformidad.
De todas formas, ha remarcado la necesidad de importar el rol de la sociedad civil americana en que se activan más iniciativas a través del apoyo de los ciudadanos y sus donaciones en un ejercicio que promueve la diversidad.