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Pedro Casablanc reflexiona sobre el conflicto generacional en 'Yo, Feuerbach': "Lo que no es rentable ya no sirve"

El actor Pedro Casablanc protagoniza la obra 'Yo, Feuerbach', del autor alemán Tankred Dorst, adaptada por Jordi Casanovas y dirigida por Antonio Simón, que presenta una reflexión sobre el conflicto generacional y las segundas oportunidades.
"En esta sociedad, lo que no es rentable ya no sirve", ha manifestado el intérprete este miércoles 28 de septiembre durante una entrevista concedida a Europa Press con motivo de la puesta en escena de esta obra en el Teatro de la Abadía de Madrid, entre el 6 y el 23 de octubre.
El punto de partida de esta historia es el regreso frustrado a las tablas de un actor que ha sobrepasado los 50 años y que tiene la necesidad de volver a la actuación, una profesión en la que una vez tuvo un papel importante. A pesar de su trayectoria, ha de enfrentarse a una humillante audición.
El cinismo, el humor y la delicadeza son algunos de los ingredientes de esta obra, en la que el papel de Casablanc contrasta con el del joven actor Samuel Viyuela, quien da vida a un ayudante de dirección que encarna la juventud y la visión más inocente de la vida.
En palabras de Casablanc, "la pesadilla de todo actor" es que todo acabe en algún momento y una audición se convierte "siempre" en un "trago humillante", en el que en media hora uno de ha de demostrar lo que puede hacer. "Me han llegado a tocar la cara como si fuera un caballo", ha indicado el actor.
En el cine y en la televisión todo se agrava y, según señala, actualmente los actores han de grabarse a sí mismos la audición con el móvil. "En teatro hace tiempo que puedo no hacer pruebas, pero siempre tengo miedo de que ocurra, de estar una temporada sin trabajar y de que lleguen las hordas de nuevos directores jóvenes y no sepan quién eres", ha dicho.
Casablanc ha lamentado que la televisión y el cine, y a veces el teatro, está "dominado por lo mercantil y por gente que busca la rentabilidad", lo que se consigue con juventud y belleza. No obstante, y aunque no reniega de la pantalla, cree que en las artes escénicas se respeta más al profesional.
"En televisión y cine los actores somos meros muñecos, dibujos y marionetas, y en el teatro uno es el dueño de la situación. En el momento en el que empieza la obra tú eres libre, ese es tu momento, es el ámbito del actor", ha dicho el intérprete, quien tiene pendiente de estreno en los cines 'Los últimos de Filipinas' y 'El guardián invisible'.
Samuel Viyuela, por su parte, encarna a aquella persona que "acaba de aterrizar", un ayudante de dirección que ha escogido esta actividad pero que se podría haber dedicado a cualquier otra profesión. Según explica, su personaje se mueve "desde la seguridad y la ingenuidad", el punto opuesto al de su compañero en escena.
"POESÍA EMOCIONAL DE ALTO VOLTAJE"
El director de 'Yo, Feuerbach', Antonio Simón, describe esta obra como una "poesía emocional de alto voltaje", en la que hay "un fondo trágico permanente" y "conmovedor" que pasa por un "tobogán" de emociones y un "despliegue de la arrogancia" provocada por el "miedo y la inseguridad" del personaje.
La puesta en escena de esta obra es "sobria y minimalista", puesto que para contar esta historia "no se necesita más que una resolución escenográfica que sea brillante". Tal y como ha explicado a Europa Press, la acción se desarrolla en una sala de ensayos con elementos indispensables que en un momento de la obra entran en "una dinámica delirante y onírica".