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Madrid dice adiós a Cartier-Bresson

Una fotografía define bien a Cartier-Bresson. La hizo en Dachau, en Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial. Una antigua presa se da cuenta de que la mujer que tiene al lado es la mujer que la delató a los nazis. Llena de rabia, la abofetea. Cartier Bresson estuvo allí e hizouna foto en el instante decisivo. "No hacía muchas fotos. Lo que hacía era preparar el escenario como un pintor y esperar a que pase algo decisivo", dice María López, conservadora jefe de la Fundación Mapfre. Bresson fotografió miles de momentos decisivos. En los años 20, cuando empieza como artista y se junta con los surrealistas. También en los 30, cuando se hace comunista y empieza a mirar al pueblo que duerme en la calle, que se manifiesta, que disfruta de sus primeras vacaciones pagadas. En la coronación de Jorge VI, da la espalda al rey y se fija en la multitud. En los cuarenta, Cartier Bresson funda la agencia Magnum y sigue mirando al pueblo: a los indios en el funeral de Gandhi, a los rusos tras la muerte de Stalin. Mañana acaba la exposición sobre Bresson, un compendio de las ilusiones y desengaños del siglo XX.