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El legado de Lorca se despide de la Residencia de Estudiantes con una reivindicación de la estancia en Madrid del poeta

El legado de Lorca se despide de la Residencia de Estudiantes con la exposición 'Una habitación propia', en la que se recorre el paso del poeta por la residencia, primero como residente, durante los años 1919-1928, y después, a través de los proyectos que prolongaron su vinculación con ella hasta 1936.
La muestra se ha organizado con motivo del futuro traslado del legado del poeta al Centro Federico García Lorca de Granada, donde la Fundación tiene su sede y custodia su legado desde 1986, año en que se inició el proyecto de recuperación de la Residencia.
Comisariada por el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Granada Andrés Soria, la exposición cuenta con una selección de manuscritos, libros, fotografías y obra plástica de Federico García Lorca.
En especial destacan dos cartas que es la primera vez que se exponen, si bien Soria ha matizado que "ya se han visto antes y después otras cartas en el mismo sentido". Una de ellas es la dirigida al musicólogo Adolfo Salazar, en enero de 1922, en la que Lorca lamenta no tener sitio en la residencia, aunque "bien podría deberse esa ausencia a que sus padres le exigieron cumplir con obligaciones universitarias".
"Me escriben de la residencia que no tienen habitación, es terrible. ¿Cómo voy a irme a otra parte? Me asustan los ambientes Baroja y Galdós. La patrona, el estudiante vicioso, también los ambientes Zamacois", lamentaba un joven Lorca a su amigo y confidente Salazar.
La otra carta está fechada en 1920 y dirigida a su padre, en la que reivindica la importancia de la Residencia para su futuro. "Esta carta está escrita en un momento delicado, porque viene después del fracaso de su obra 'El maleficio de la mariposa'", ha explicado Soria.
"¿Qué voy a hacer yo allí en Granada? Aquí sin embargo leo, trabajo, estudio...es un ambiente maravilloso, estoy en una casa de estudiantes y no es ninguna fonda", defendía el poeta y autor de 'Bodas de sangre'.
Los fondos, pertenecientes en su mayoría a la Fundación Federico García Lorca, se complementan con otros de la Residencia de Estudiantes y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que presta los tres óleos de Salvador Dalí que éste regaló al poeta. Se expone también obra de arte de ambas fundaciones, de artistas como Rafael Barradas, José Moreno Villa, Benjamín Palencia, Manuel Ángeles Ortiz o José Caballero, entre otros.
Para Soria, la importancia de la Residencia en la trayectoria de Lorca es "indudable", tanto en su formación estética como en su posterior carrera artística, juntándose a nombres como los de Jorge Guillén, Pedro Salinas, Dalí, Buñuel, Pepín Bello, Emilio Prados o Rafael Alberti, entre otros. "Fue un caldo de cultivo maravilloso", ha aseverado.
"A mi ya no me podéis cambiar, yo he nacido poeta y artista como el que nace ciego o cojo. Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien", reclamaba Lorca en esa misiva dirigida a su padre, una profecía que "finalmente se cumplió".