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Juan Luis Cano insta a madrileños en el pregón de las fiestas de San Isidro a no amargarse con "mamandurrias"

El humorista Juan Luis Cano, pregonero de las fiestas de San Isidro 2017, ha instado a los madrileños en su discurso a no dejarse amargar por "zarandajas o mamandurrias", como dijo en su momento Esperanza Aguirre, y a dejar de comportarse "cuan marranos" y tiren las basuras a las papeleras.
Desde la Plaza de la Villa y acompañado por la alcaldesa, Manuela Carmena, Cano ha tirado de sonetos para dar la bienvenida a las fiestas del patrón, una opción por la que también se decantó hace años otro pregonero, Joaquín Sabina.
Juan Luis Cano ha comenzado su intervención con un saludo general que ha incluido a Esperanza Aguirre. "No, que ya no está. Bueno, también a ella, aunque de lejos, que en las fiestas no haya distinciones, a ver si va a pensar algún pendejo que lo digo por tocar las emociones", ha bromeado.
El pregonero ha deseado que "las músicas invadan las plazuelas, que cantar y danzar no dé pereza". "Que se aparquen las riñas, las contiendas, que callen los que insulten, los que ofendan, que tomen la palabra las orquestas", ha deseado.
En su pregón también ha habido lugar para las peticiones. "Quiero gente contenta en las calzadas, bailando en los portales. Claro está, que si fueran peatonales las calles ya serían la gozada", ha lanzado a la alcaldesa.
Pero sus mensajes reivindicativos también han tenido como destinatarios a sus conciudadanos. Les ha pedido, en nombre de la Villa, que no se comporten "cuan marranos, que hay algunos que mean donde pillan". "Hacedme caso, por favor, hermanos, que el olor del pis llega a dos millas", ha asegurado.
Lo mismo "con botellas y con botes, papeles y basuras cualesquiera.
Mejor que al suelo, a la papelera y, si no cabe, a los contenedores". "Que los turistas que vengan a vernos se crean que de Madrid sí se va al cielo, sin sortear basuras por el suelo, que esa es más bien la senda del infierno", ha planteado.
En su pregón no ha faltado "lo inevitable, lo tópico, típico, inexcusable: el cocido, el chotis y los chulapos, los barquillos, los callos, las rosquillas, aguadores, castizos, cigarreras, Plaza Mayor, el Rastro, Las Vistillas, los churros, los mantones de manila" y, por supuesto, la "hospitalidad".
Pero tampoco se ha olvidado de los 'nuevos chulapos' porque "ahora los pantalones son cagados, y gorras hacia atrás y van con cascos". "No
es bueno ni malo, es sólo el tiempo", ha descrito. Y lanzando vivas a "la risa, la música y la chanza" ha terminado su pregón. "Podéis ir en paz", se ha despedido.