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Jöel Dicker: "Es importante luchar contra las etiquetas porque la literatura es algo mucho más grande"

El escritor suizo Jöel Dicker (Ginebra, 1985), responsables de títulos 'La verdad sobre el caso Harry Quebert', subraya la importancia de "luchar contra las etiquetas, porque la literatura es algo mucho más grande".
Así lo ha aseverado el escritor este lunes en València, donde ha ofrecido una rueda de prensa con motivo de su participación en el programa del festival VLC Negra.
El escritor ha abogado por eliminar "etiquetas, géneros aislados o barreras infranqueables, ya que clasificar la literatura en cajas o en compartimentos estancos no es bueno". No obstante, ha reconocido que a veces hay que dar un nombre a las cosas para "explicar un poco y que el público se sienta atraído" y lo ha comparado, con humor, con el hecho de ir a un restaurante y que te digan si una cosa sabe más a pollo o a ternera.
Pero ha insistido en la importancia de "derribar muros" y ha alabado en este sentido la labor del festival valenciano, que aunque se centra en género negro, está abierto a manifestaciones artísticas muy diversas.
Preguntado por sus inicios, cuando algunos de sus primeros intentos literarios fueron rechazados, el autor ha comentado que "lo más importante es el placer de escribir un libro", tenga éxito después o no, ya que esto no se sabe a priori.
En este sentido, ha reconocido que "sufre un poco" por la diferencia entre la imagen que se tiene de él, de un escritor que ha triunfado muy pronto sin la experiencia que se cree que debe asegurar el éxito, y la realidad. "El éxito lo garantiza el trabajo", ha recalcado Dicker, que ha resaltado su convicción de que "cada vez hay que trabajar más".
Sobre sus gustos literarios, el novelista suizo ha señalado que consume sobre todo obras francesas, rusas --"por su fuerza y la creación de ambientes que me empuja a escribir", ha recalcado-- y estadounidenses, que le "conecta con a tierra".
LA BANALIDAD Y EL AMBIENTE
A su parecer, la literatura "nace de la banalidad y del ambiente". En este sentido, ha puesto como ejemplo a un grupo de amigos que quedan a cenar en su restaurante favorito, un italiano, en una noche de invierno en suiza. Del contraste de ese ambiente cálido y algo desagradable que pueda ocurrir nace el relato.
En este punto, ha jugado con los periodistas al preguntar cuántos de ellos habían imaginado que la escena descrita había nieve pese a que él no la ha nombrado. Cuando varios de los asistentes ha contestado afirmativamente, Dicker ha hecho notar que esa es una de las características de la literatura, que "el lector pueda crear su propio espacio, su propia realidad", algo que no sucede en el cine, "donde hay que ponerlo todo en la imagen porque es necesario".
Asimismo, ha añadido que la escritura es "algo instintivo, tiene algo tiene de espontáneo que te lleva" y ha afirmado que no reconoce en su obra obsesiones recurrentes porque es "un autor aún demasiado joven que está buscando lo que le gusta y lo que no".
"LA FELICIDAD DE LA CONSTRUCCIÓN"
En todo caso, preguntado por una frase de Julio Cortázar que decía que la novela gana por puntos y el cuento procura noquear, Dicker ha opinado que "para un lector lo más importante no es quién gana al final, sino la intensidad del proceso, del relato". En términos similares, ha justificado su vocación por las letras en "la felicidad de la construcción, de la creatividad".
Al novelista se le ha preguntado también por su personaje Marcus Goldman, que aparece tanto en 'La verdad sobre el caso Harry Quebert' como en 'El Libro de los Baltimore' y ha apuntado que lo recuperó porque sentía que había cosas de él que debía explicar mejor. Sin embargo, ha subrayado que él no es Marcus y que en sus primeras obras, que tenían un tinte más autobiográfico, se dio cuenta de que esto no le interesaba. Lo que le fascina, ha agregado, es "la ficción y la novela de aventuras en un sentido amplio".
Por su parte, el director de VLC Negra, Jordi Llobregat, ha celebrado la presencia el certamen de autores de renombre como el propio Dicker, "que quieren venir a València y no solo por la paella", ha bromeado. Ha apostillado que las actividades programadas en el encuentro están registrando una gran aceptación y llenos, "con una media de 150 personas en las sesiones cuando el primer año era de 15", y ha manifestado que esto prueba el gusto de los valencianos por la literatura y por lo que se hace a través de esta iniciativa cultural.