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Jeanmaire reflexiona sobre la identidad en una novela sobre enanos releyendo a 'Blancanieves'

Defiende que la literatura es un gran juego: "Me gusta leer al 'Quijote' como un juego"
El escritor argentino Federico Jeanmaire reflexiona sobre la identidad y la convivencia en una novela protagonizada por enanos en la que relee libremente el cuento de 'Blancanieves y los siete enanitos' titulada 'Amores enanos' (Anagrama), historia finalista del XXXIV Premio Herralde de Novela.
'Amores enanos' es una fábula sobre las dificultades de los seres humanos para la convivencia protagonizada por Milagro y Perico, quienes trabajan de enanos en un circo que cierra por falta de espectadores y entonces deciden comprar un terreno, quedarse a vivir cerca del mar y, en un inesperado golpe de fortuna, se convierten en los 'strippers' más famosos de la pequeña ciudad vecina.
"En la novela hay cosas muy serias también porque me gusta el humor que provoque reflexión", ha explicado el escritor en rueda de prensa, donde ha rechazado la creación de significación en sus novelas, ya que necesita transitar de un lugar al otro.
Sobre la génesis de la novela, ha explicado que el barrio Constitución de Buenos Aires al que se ha mudado no hace mucho tiene bastantes enanos, lo que le sirvió de inspiración para escribir un cuento que le encargaron.
"Como lo mío no son los cuentos dije: quiero escribir una novela de enanos", ha relatado, para lo que empezó a releer 'Blancanieves', historia presente en toda la novela pero de un modo rarísimo, ha detallado, como por ejemplo en el lugar donde transcurre la novela.
Al escritor se le ocurrió que lo más parecido al bosque encantado de los enanos de Blancanieves eran los típicos barrios latinoamericanos "cerrados, supervigilados y seguros" poblándolo de enanos, mientras que Blancanieves está representada en una periodista étnica descendiente huarpe, llenando de juegos la novela respecto al cuento tradicional.
Sobre los enanos, ha explicado que pertenece a un pueblo muy pequeño que visita de vez en cuando y del que conserva recuerdos que "son mucho más pequeños" de lo que él recordaba, y si se han hecho adaptaciones para los discapacitados, no ha sido así para los enanos.
"Todos los grupos discriminados han conseguido un empoderamiento, pero los enanos no", ha criticado, enumerando el caso de algunos países como Alemania, que no usa el término enano, sino discapacidad en altura.
Para él, las casas en las que vivimos o las ciudades no están preparadas para los enanos, de modo que crear un barrio cerrado le permitía preparar el mundo a su medida.
"Soy cervantino. No puedo parar de hipersignificar las cosas", ha explicado el escritor, que considera que todos los lectores nos alimentamos de esos cuentos como lectores.
BLANCANIEVES, "PEDANTE"
Sobre su relectura del cuento de Blancanieves, ha planteado: "¿Cómo los altos pueden imaginarse que llega un alto ante siete enanos y todo está bien si la que llega es bonita y rubia?", y ha bromeado con que solo llegar a su casa, Blancanieves se lo come todo y no deja nada para nadie, y que su actitud es un poco pedante, de modo que quizás sin ser tan buena ella o tan mala.
"Para mí la literatura es un gran juego, un juego gigantesco. Me gusta leer 'El Quijote' como un juego. Hace falta una revisión profunda de 'El Quijote', sobre todo en España donde se toma tan en serio", ha dicho el autor.
Ha explicado que le interesa mucho este tipo de literatura y que el lector ponga mucho de sí: "Me interesa escribir en el borde del precipicio de algunas cosas como para que algunos lectores caigan y otros no".
"No me gusta la literatura unívoca, no me gusta la literatura del siglo XX. La literatura es lo único complejo que le queda a la cultura, los demás espacios son muy fáciles", ha considerado.
El autor trabaja ahora en una novela sobre un supuesto trasplante de sexo, tema que aprovecha para tratar la identidad, lo políticamente correcto y cuáles son los límites: "¿Un enano puede sentirse mejor si le llaman discapacitado en altura? Las cosas profundas no pasan por un nombre".