Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Comienza la restauración de la portalada del monasterio de Ripoll

Los trabajos para la conservación y restauración de la portalada del monasterio de Santa Maria de Ripoll (Girona) en una intervención coordinada por la Conselleria de Cultura de la Generalitat de Catalunya para dar más estabilidad a largo plazo y mejorar su imagen.
La actuación, que finalizará en diciembre de 2016, se centra en la limpieza general de las capas de superficie alteradas y en la consolidación puntual de la piedra descohesionada, ha informado la Conselleria de Cultura en un comunicado.
El objetivo principal es limpiar suciedad superficial y retirar las capas de resina alterada sobre la portada, sin comprometer la consolidación puntual de la piedra, de forma que se quiere poner en valor la escultura y el repertorio iconográfico del conjunto.
La intervención, ejecutada por la empresa Arcovaleno SL, se prevé que tenga una duración aproximada de cuatro meses y tiene un coste de 125.000 euros, financiados por el Patronato del Monestir de Ripoll, la Diputación de Girona y la Conselleria de Cultura.
El Centro de Restauración de Bienes Muebles de Catalunya (CRBMC) ha realizado estudios previos a la intervención, que se han centrado en el conocimiento científico de los materiales de la portada y tener un conocimiento integral y preciso de su estado de conservación.
La portalada monumental de la iglesia de Santa Maria de Ripoll, situada en la fachada occidental, data del siglo XII y sustituye la puerta primitiva del templo y está trabajada en relieve con escenas bíblicas y motivos vegetales y geométricos
Está inscrita en la lista indicativa de Patrimonio Mundial de la Unesco, trámite imprescindible para que pueda llegar a ser declarada Patrimonio Mundial, y ha tenido restauraciones anteriores, como la realizada entre 1886 y 1893 por Elies Rogent o la de 1964, realizada por el Instituto Central de Conservación y Restauración, que le otorgó el aspecto actual.