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Boualem Sansal lanza una "alerta" de los peligros del islamismo en la novela '2084'

"El islamismo está en una fase violenta y ha declarado la guerra al mundo", considera
El escritor argelino Boualem Sansal lanza una "alerta y una alarma" sobre los peligros del islamismo en su novela '2084. El fin del mundo' (Seix Barral/Edicions 62), situada en el imaginario imperio del Abistan, donde un régimen totalitario tiene como emblemas la sumisión a un dios único y la amnesia colectiva.
En una entrevista de Europa Press, el autor ha asegurado que si se hubiera lanzado esta alerta en los años 80, "se hubiera evitado la guerra" en su país, Argelia, ya que el islamismo les declaró la guerra y nadie supo reaccionar ni de qué se trataba.
Ha expresado que quería escribir una novela explicando al mundo qué es el Islam, de dónde viene y cuáles son sus problemas tanto para los musulmanes como para los no musulmanes: "Noté la necesidad de asustar a los lectores porque hay una urgencia del islamismo. Está en una fase violenta y ha declarado la guerra al mundo".
"Hay que empujar a la gente para que reaccione lo antes posible. De ahí el título '2084', es un aviso: 'Si no hacéis algo, esto es lo que os espera'", ha avisado Sansal, que él mismo fue amenazado por su propio país: tras ocho años como funcionario fue despedido por sus opiniones críticas contra el gobierno.
RECUPERANDO A ORWELL
La historia, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa 2015, está inspirada en la novela '1984' de George Orwell, un libro que le ayudó muchísimo cuando era un joven estudiante en una Argelia con "una dictadura opaca y misteriosa".
"Entonces, la lectura de '1984' me permitió entender el funcionamiento de este tipo de dictadura militar y policial. Actualmente, el mundo se encuentra ante un tipo de dictadura islamista", ha dicho Sansal, que, de hecho, pretendía continuar con la reflexión de Orwell, pese a que ambos libros abordan sistemas de gobierno muy distintos, ha subrayado.
Sansal ha asegurado conocer muy bien la represión del Islam, y ha añadido que le preocupa por dos razones: la primera, porque la radicalización ha llegado, a su juicio, a un punto de no retorno que ha dejado un gran espacio entre la extrema derecha y los islamistas radicales: "El espacio entre ambos es enorme. Hay una confrontación que puede degenerar en guerra, como dijo François Hollande y también Miquel Valls. Estamos en guerra".
Para él, el segundo motivo de preocupación es el tratamiento que han dado al asunto "poderes ocultos vinculados al gran capital y a la mundialización", así como los medios de comunicación, que ha consistido en organizar el silencio pensando que no tratar el asunto va a arreglar los problemas.
A su juicio, esto es lo que hacen todos los regímenes dictatoriales: "Cierran bocas e impiden hablar", ha lamentado, acusando especialmente a Francia de ser una dictadura de la palabra --donde no se puede hablar--, mientras que él aboga por encontrar soluciones por la vía del diálogo.
"Hay que liberar la palabra. La de todos. La de los de extrema derecha y extrema izquierda. También la de los ciudadanos, que tenemos derecho a expresarnos. Todo el mundo tiene que hablar", ha dicho.
"INVIERNO ISLAMISTA"
Su mirada se basa en el optimismo final, ya que pronostica que la humanidad seguirá viviendo de uno u otro modo: "Vamos a vivir en el invierno islamista, o la glaciación islamista, que puede durar al menos un siglo".
Para él, esta previsión no es el futuro, sino que forma parte del presente, porque esta glaciación ya ha llegado: "No hay que olvidar lo que ocurrió con los talibanes en Afganistán, o en Arabia, donde cada día decapitan a decenas de personas, o en Turquía, con personas encarceladas y torturadas".
Asimismo, también ha incidido en que esto sucede en los países occidentales, donde chicas jóvenes son encerradas en casa por culpa de sus padres o hermanos islamistas y "viven encerradas aunque estén en capitales mundiales de la democracia, como París", ha lamentado.