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Bakewell describe el 'provocativo' modo de vida de los existencialistas: "Para ellos, vida y filosofía son inseparables"

Sarah Bakewell publica en España 'En el café de los existencialistas' (Ariel), un recorrido por las vidas de los filósofos franceses surgidos a mitad del siglo XX (Sartre, Beauvoir o Camus) acompañados de sus textos más famosos, algo que la autora considera "inseparables".
"Me di cuenta de que me interesaba mucho más cómo afectaba su vida a sus pensamientos, aunque también me atraía el otro polo, el de cómo los pensamientos les llevaban a actuar de esa forma. En realidad, para el existencialismo la vida es inseparable de la filosofía", ha explicado Bakewell en una entrevista con Europa Press respondiendo al origen del libro.
Bakewell había publicado antes de este trabajo un ensayo sobre la figura de Montaigne, 'Cómo vivir'. La autora ha reconocido que hay muchas conexiones entre el escritor francés y los existencialistas, sobre todo en la importancia de "la experiencia vivida", aunque una con una diferencia "fundamental".
"En el existencialismo hay una ansiedad que no la encuentras en Montaigne. Él no estaba conectado con esa angustia existencial, aunque pasó por una crisis y una depresión justo antes de escribir sus ensayos", ha señalado.
Preguntada por los motivos que le han llevado a abordar la vida y obra de esta generación, Bakewell ha señalado que el existencialismo "tiene mucho que ofrecer" a la sociedad actual. "Simplificando mucho, es una filosofía de experiencia, no tan teórica como otras, y con un sentido muy fuerte de esperanza. Es una filosofía bastante optimista", ha añadido.
'En el café de los existencialistas' recoge numerosas anécdotas de las caras visibles de esta filosofía. Empezando por Heiddeger, quien "seguramente" sea para Bakewell "el filósofo más importante del siglo XX". A pesar de haber sido orillado por su acercamiento a los nazis y de su lenguaje teorético, el filósofo alemán ha conseguido influir en distintos campos como la arquitectura o el arte.
"Karl Jaspers, que acabó enfrentado a él, creía que lo más importante era comunicar y llegar a la gente. Heidegger era muy malo en ese apartado, porque usaba un lenguaje muy opaco, lo tienes que leer en sus propios términos y no hace esfuerzos para ser legible. Pero viendo su posterior influencia...¿quién fue el comunicador de verdad?", ha preguntado irónicamente.
SARTRE Y LA II GUERRA MUNDIAL
La II Guerra Mundial se cruzó en el camino de Sartre, Camus y compañía, que se vieron obligados a tomar decisiones que no acompañaban siempre sus ideales. "Por ejemplo, durante la ocupación alemana, Camus publicó 'El rebelde' y tuvo que omitir todo un episodio que iba sobre Kafka, que era judío. No habría podido publicarlo con ese capítulo y accedió a quitarlo", ha señalado la autora.
Por el contrario, Bakewell cuenta que Sartre tuvo más suerte en este conflicto y primero fue llevado a un puesto fronterizo donde nunca pasaba nada y podía invertir su tiempo en leer y escribir. "Posteriormente, con la llegada de los nazis, fue llevado a un campo de guerra y consiguió salir simplemente pidiendo ver a un óptico por sus problemas de visión", ha contado con humor.
EL SEGUNDO SEXO
Pero sobre todos ellos, Bakewell destaca la figura de Simone de Beauvoir, autora del 'Segundo sexo', "posiblemente la obra más influyente" de estos existencialistas. "Consiguió cambiar la forma de pensar de la gente, es como Darwin con la ciencia o Marx con la política. Antes de 'El segundo sexo', la gente hablaba del hombre en abstracto como si fuera universal, y todo lo relacionado con la mujer se separaba específicamente. Eso ha cambiado", ha resaltado.
La atracción de los franceses por Estados Unidos ocupa otra parte del libro. "Había un interés recíproco, pero mal entendido: los americanos les veían como algo muy europeo, muy 'noir', que venían de sórdidos cafés...mientras que en Francia eran admirados como algo salvaje que te hacía bailar toda la noche y tener muchas relaciones sexuales", ha concluido.