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Autores mediáticos y periodistas se llevan el gato al agua de las firmas

Vanesa Lorenzo, Samanta Villar, Jordi Basté y Sandra Barneda, entre los famosos
Autores mediáticos y periodistas han conquistado este domingo la jornada de firmas de la Diada de Sant Jordi, protagonizando la mayoría de colas para conseguir una dedicatoria o un 'selfie'.
Las colas más codiciadas son las que han esperado al presentador madrileño Christian Gálvez --por 'Rezar por Miguel Ángel' (Suma)--, que ha explicado que sus lectores le piden besos, fotos y dedicatorias, aunque "de momento, ninguno el teléfono", ha bromeado.
Debutando en la Diada con 'Yoga, un estilo de vida' (Planeta), la modelo Vanesa Lorenzo ha calificado de bestial la cantidad de gente en las calles: "Los lectores me dan mucho cariño y me doy cuenta de que el libro tiene un objetivo compartido", ya que sus páginas han ayudado mucho a quienes lo han leído tanto a nivel físico como mental, explica.
La periodista Samanta Villar, que ha sido polémica por su libro sobre la maternidad 'Madre hay más que una' (Planeta), ha asegurado que muchas lectoras le han dicho que "por fin alguien ha dicho en voz alta" lo que muchas piensan, en unas páginas muy necesarias y de las que no se arrepiente, y atribuye las críticas por ir contra el discurso oficial.
El periodista Jordi Basté se ha mostrado exultante por estrenarse como novelista en la fiesta con 'Un home que cau', escrita a cuatro manos con Marc Artigau: "Es muy emocionante porque me enfrento a un concepto nuevo: al del lector, más allá del mundo del oyente".
Empar Moliner, que por su confesa mala letra estampa un dibujo en vez de una firma, ha celebrado que es un día divertido que también permite "acabar tomando una copa" con los colegas.
En su cuarto Sant Jordi, Sandra Barneda ha destacado que la jornada celebra el amor "rebosando feromonas", y que los lectores le piden dedicatorias para ellos, para sus familiares e incluso para sus perros, y ha añadido que la jornada siempre anima a seguir escribiendo.
LA DIADA, "UNA CEBOLLA"
El también periodista Sergio Vila-Sanjuán, que vive Sant Jordi desde hace más de 40 años primero como lector, después como periodista cultural y desde hace menos como escritor, ha comparado irónicamente la Diada con una cebolla: "Se le han ido añadiendo fiestas, y es como una cebolla: cada vez más rica y sustanciosa".
Pilar Eyre ha firmado acompañada de su perro, su hija, su yerno y un kit de supervivencia --con maquillaje, tacones para las fiestas, un cepillo de dientes, una bufanda y pañuelos-- y ha dicho que no concibe un Sant Jordi sin firmar libros: si no la invitaran a firmar se montaría una parada ella misma, ha bromeado.
La periodista y escritora Sílvia Soler se ha encontrado gente que comprar un libro suyo por primera vez, otros que la leen desde la primera novela y otros que tienen un grupo de viejos amigos como el que describe su novela, aunque "lo más bonito ha sido que una chica dijera que el libro le hizo pasar mejor una noche de vela en un hospital".
Para el televisivo Risto Mejide, "desbordado" por las colas, lo más bonito es el cariño que recibe de personas que le explican lo importante que han sido sus libros para ellos.
El periodista y escritor Rafel Nadal ha augurado desde la mañana un muy buen Sant Jordi en que los autores se harten de firmar, ha definido la jornada como "el primer día de la primavera", y ha añadido que los lectores lo son todo.
Para la presentadora Mónica Carrillo, lo mejor es la respuesta del público: "Es un día muy especial en el que Barcelona se echa a la calle. Pero incluso ha llegado a venir gente expresamente desde Mallorca", lo que considera muy emotivo.
Otro puntos concurrido ha sido la firma de libros de los 'peripatètics' de la serie de TV3 'Merlí': un público mayoritariamente juvenil ha buscado la dedicatoria de sus protagonistas tras una larga cola.
Sin tanto entusiasmo como los autores noveles, el veterano de Sant Jordi Quim Monzó ha dicho que es el día en que se sienta detrás de la mesa y se dedica a contestar a periodistas; y, sobre el contacto con los lectores, ha bromeado con que no lo hay, porque sería una agresión sexual.