Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La Asociación de la Prensa de Melilla condena la detención en Marruecos de un periodista y un sacerdote españoles

Retenidos cinco horas en los calabozos de la comisaría de Beni-Enzar acusados de ejercer periodismo y proselitismo, respectivamente
La Asociación de la Prensa de Melilla ha condenado este martes la detención por parte de la policía marroquí de un periodista y un sacerdote españoles en Nador (Marruecos), los hermanos Blasco, y han tachado esta acción como "violenta y absurda".
La organización que preside José María Navarro ha manifestado que el periodista Jesús Blasco de Avellaneda "fue detenido, agredido y encerrado por las Fuerzas de Seguridad marroquíes junto a su hermano, que es sacerdote" cuando acudieron a hacer turismo en Beni-Enzar (Marruecos).
La asociación ha asegurado que "ni el periodista iba con ningún aparato fotográfico que pudiese molestar a las susceptibles autoridades del país vecino ni su hermano iba vestido como un representante de la Iglesia Católica", para añadir que "la discreción fueron la máxima en un paseo que se deseaba fuera tranquilo y que acabó mal".
La entidad que engloba a los periodistas de Melilla ha denunciado "no hay excusa ni explicación sobre lo que ha sido un ataque directo a dos ciudadanos españoles".
VIGILADOS
El colegio profesional ha destacado que "no dudamos que fueron vigilados desde el mismo momento en que entraron en Marruecos y perseguidos en una acción tan violenta como absurda, y que desde la Asociación de Prensa de Melilla condenamos".
En un comunicado de prensa, ha apuntado que los periodistas son conscientes y asumen que no todas las naciones se mueven bajo los parámetros de libertad que hay --o suele haber-- en las naciones del orbe occidental, "pero Marruecos --critica la asociación-- gusta de hacer creer que está abierta a esta posibilidad cuando en realidad dudan incluso de los turistas con cámaras".
Asimismo, ha añadido que "la misma acusación al hermano de Jesús Blasco de proselitismo solo por ser sacerdote roza el absurdo cómico si no fuera por la gravedad del incidente".
En este sentido ha subrayado que "hasta ahora siempre creímos que Marruecos se caracterizaba por ser una de las pocas naciones musulmanas que respetaban otras creencias. Al parecer --prosigue-- ya no es así".
La Asociación de la Prensa de Melilla ha indicado que "sabemos que Blasco es un periodista activo en relación al tema de la inmigración, lo que representa que no sea bien visto por las autoridades marroquíes, pero eso no es ni debe ser nunca excusa para lo que ha sido un ataque a un melillense".
"De hecho --ha proseguido-- en esta ocasión ni siquiera ha sido un ataque a la libertad de expresión sino al mero hecho de encontrarse en un lugar determinado lo que demuestra el peor de los temores, y es que Marruecos controla a ciudadanos españoles desde el mismo momento que atraviesa su frontera, al menos por su condición profesional".
Por último, ha lamentado que "la aberrante razón de las autoridades marroquíes es que no querían a Blasco por ser periodista, por hablar, por informarse e informar, por ayudar a los inmigrantes y en esta ocasión simplemente por estar. Las posibilidades para la estupidez administrativa son casi infinitas y la acción contra Jesús Blasco podría ser el principio de algo muy peligroso si no se oye claramente nuestra protesta".