Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El muro que contiene la balsa tóxica de Hungría "va a caer", asegura el Gobierno

"Los muros van a caer, no sabemos si será en una semana o en un mes", ha asegurado Zoltán Illés, secretario de Estado de Medio Ambiente, al explicar la situación en la presa. Una de las paredes de la balsa, de unos 20 metros de profundidad, presenta enormes grietas, que han llegado a ensancharse hasta siete centímetros en las últimas horas.
Desde entonces, las fisuras se han abierto más lentamente, pero sigue muy inestable, especialmente durante la humedad nocturna. Los equipos de reconstrucción se afanan en construir una nueva pared para proteger a Kolontar y la ciudad cercana de Devecser, donde viven unas 5.400 personas.
Ya se han vertido cerca de un millón de metros cúbicos y dentro de la balsa aún hay 2,5 millones más, aunque por suerte en un estado mucho más sólido, lo que debería evitar que, en caso de fuga, el escape llegue demasiado lejos o sea demasiado virulento.
Bajo la balsa, en Kolontár y en el cercano pueblo de Devrecser, el rojo del barro tóxico seguía siendo el color dominante. Casas inundadas, un par de bicicletas abandonas en el ciego tóxico, jardines transformados en lodazales.