Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Las grandes epidemias del pasado se esconden en el hielo del Ártico

El hielo que se derrite de los polos esconde las graves epidemias el pasadoReuters

Enfermedades como la peste bubónica o la viruela desaparecieron hace años, pero sus virus siguen intactos congelados en las grandes plataformas de hielo que contiene nuestro planeta.

Cientos de años han pasado ya desde que muchas de las grandes epidemias que ha sufrido el ser humano acabaran con la vida de miles de personas. Muchos de los virus y las bacterias causantes de estas enfermedades quedaron selladas hace años entre las capas de hielo, permaneciendo inactivos. Ahora, el cambio climático está derritiendo los polos y los científicos están preocupados ya que estas enfermedades podrían volver a proliferar.
Según informa Mirror, en la tundra de Alaska científicos han encontrado recientemente un virus intacto de la gripe española, que en 1918 mató a más de 20 millones de personas en todo el planeta. El virus se encontraba encerrado en cadáveres que fueron enterrados en las fosas comunes.
“El permafrost, (la parte profunda del suelo en las regiones permanentemente heladas) es muy buen conservador de microbios y virus, porque hace frío, no hay oxígeno y es oscuro”, comenta el biólogo evolutivo Jean-Michel Claverie al portal inglés. "Los virus patógenos que pueden infectar a los seres humanos o animales podrían ser preservados en las capas de permafrost viejos, incluyendo algunos que han causado epidemias globales en el pasado”, añade el experto.
Los científicos sitúan a Siberia como una zona peligrosa, donde en la década de 1890 más del 40% de su población murió debido a graves epidemias. Muchos de esos cuerpos se congelaron y quedaron atrapados en la tierra cerca de un río, del cual sus bancos de arena ahora se desprenden, debido al calentamiento de la Tierra.
De hecho, un estudio en 2011 de los doctores Boris Revich y Marina Podolnaya, ya reveló este problema. El estudio afirma: "Como consecuencia de la fusión del permafrost, los vectores de infecciones mortales de los siglos XVIII y XIX pueden volver a aparecer, especialmente cerca de los cementerios donde fueron enterradas las víctimas de estas infecciones."
Primeros casos
Según informa la BBC, un niño de 12 años, que residía en la península de Yamal, en el Círculo polar ártico,  murió en agosto del año pasado, y al menos otras 20 permanecieron gravemente enfermas después de haber sido, supuestamente, infectadas con ántrax.
Se cree que hace más de 75 años un reno infectado con ántrax murió, y su cadáver quedó atrapado bajo una capa de tierra congelada. En la ola de calor de 2016, el hielo descongelado desencadenó la liberación de la sustancia, de la que se cree que puede haber otros miles de renos infectados en la zona.