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El Vaticano conocía los abusos de un sacerdote de EEUU pero miró hacia otro lado

El portavoz del Vaticano, Federico LombardiReuters
Responsables de la Iglesia católica no apartaron del sacerdocio ni denunciaron a las autoridades civiles a un sacerdote estadounidense tras conocer que había abusado sexualmente de unos 200 niños sordos entre 1950 Y 1970, a pesar de que obispos de Estados Unidos les alertaron sobre el asunto, según publica este jueves el diario 'The New York Times'.
Hasta tres arzobispos de Wisconsin tuvieron conocimiento de los abusos supuestamente perpetrados por Murphy, pero ninguno de ellos lo denunció a las autoridades civiles.
Trabajador social

En 1993, ante la ola de protestas por parte de antiguas supuestas víctimas de Murphy, que incluso llegaron a manifestarse en el exterior de la catedral de Milwaukee, la archidiócesis contrató los servicios de un trabajador social especializado en evaluar abusos sexuales para que emitiera un dictamen sobre el asunto.
Según 'The New York Times', esta persona afirmó que Murphy le había confesado los abusos, no sentía remordimientos por ello y había abusado probablemente de uno 200 niños. Sin embargo, no fue hasta 1996 cuando la archidiócesis se puso en contacto con el Vaticano, con los resultados antes explicados.
Murphy empezó su trabajo como profesor en la Escuela St. John para Niños Sordos de la localidad de St. Francis, en 1950, y a pesar de que durante esta década numerosos alumnos alertaron a las autoridades religiosas acerca de abusos cometidos por este sacerdote, en 1963 Murphy fue nombrado director del centro.
Preguntado al respecto por parte de 'The New York Times', el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, emitió un comunicado lamentando el "trágico caso" que había afectado a víctimas "particularmente vulnerables". Sin embargo, negó que el Vaticano hubiera tenido constancia del caso antes de 1996.
Lombardi afirmó que ni el Código de Leyes Canónicas ni ninguna otra norma aprobada por el Vaticano prohíbe a ningún miembro de la Iglesia alertar a las autoridades civiles sobre abusos sexuales cometidos contra menores.
Preguntado por qué no habían actuado contra Murphy cuando tuvieron conocimiento del asunto, en 1996, Lombardi dijo que la mala salud del presunto pederasta y la ausencia de acusaciones recientes habían influido en la acción de no actuar contra él.