Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Total se adjudica un macroproyecto de 5.400 millones en Irán

Supone el retorno de las petroleras occidentales al país persa tras el levantamiento de las sanciones internacionales
Total, China National Petroleum Corporation (CNPC) y Petropars han alcanzado un acuerdo preliminar con la Compañía Nacional de Petróleo Iraní (NIOC) para el desarrollo de un campo de gas 'offshore' en el que se invertirán 6.000 millones de dólares (5.434 millones de euros), según informó la petrolera francesa, que posee una participación mayoritaria en el proyecto.
El acuerdo consiste en el desarrollo de la fase 11 de South Pars, el mayor campo de gas del mundo, y supone la primera inversión occidental en energía en el país persa desde el levantamiento de las sanciones internacionales contra Irán el pasado mes de enero.
Las partes implicadas han informado que Total operará el proyecto con una participación del 50,1%, mientras que la de la compañía estatal china CNPC y la Petropars, cuyo capital pertenece a NIOC, alcanzan el 30% y el 19,9%, respectivamente.
En 2020, se espera que la capacidad de producción del proyecto alcance los 370.000 barriles equivalentes de petróleo al día, que está previsto que nutran las red gasística iraní.
Bajo los términos acordados, la compañía estatal iraní y los socios tendrán derecho a negociaciones exclusivas para concluir el contrato de 20 años, en el marco de la regulación establecida recientemente por el país de mayoría chií.
La primera fase del proyecto, con un coste estimado de 2.000 millones de dólares (1.811 millones de euros), consiste en el desarrollo 30 pozos y dos plataformas marítimas que estarán conectadas con los plantas de tratamiento de gas en tierra ya existentes. Está previsto que comience en 2017.
La segunda fase consistirá en el diseño y la construcción de instalaciones de compresión en alta mar necesarias para sostener los niveles de producción tras varios años de operaciones.
Según 'The Wall Street Journal', que adelantó la noticia este lunes, el acuerdo supone un antes y un después en el retorno de las compañías occidentales a la industria petrolera iraní, ya que representa un "paso adelante" en los objetivo de Irán para acelerar su producción de crudo y gas.