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Toda una vida esperando tocar el cielo

Emoción, alegría y orgullo resumen el sentir de España tras proclamarse la selección de fútbol, tras 90 años de espera, campeona del Mundo. Jamás una victoria deportiva hizo tan feliz a tantos millones de españoles de varias generaciones, en un país que se paró casi durante 120 minutos de infarto, y donde los problemas quedaron suspendidos en el aire, gracias a que unos chicos con magia con el balón en los pies nos hicieron tocar la gloria.
El gol de nuestras vidas llegó en el minuto 116 de partido, cuando la prórroga rozaba el final. Andrés Iniesta, con la ayuda de todos los españoles, se plantó ante la meta holandesa y golpeó el balón con el alma. En ese instante, España venció a la historia y nuestro globo lleno de lastres, por fin nos trasladó al paraíso.
Los fracasos marcaban el camino de España, los libros se llenaban de imágenes de errores y de desgracias. Pero esta generación de futbolistas geniales ha derrumbado todas las barreras que el fútbol nos colocaba por el trayecto, y consigue entrar en el olimpo de la mejor manera, como uno de los mejores equipos del mundo de toda la historia.
Sí, de toda la historia, porque sólo Brasil, Alemania y Francia han emulado lo que ha conseguido, hasta el momento, este equipo, proclamarse campeón del mundo y de su continente en apenas dos años. Además, se convierte en el primer campeón europeo que logra serlo fuera de su continente y lo hace en África, el continente más castigado y que ha lavado su cara ante el mundo, con una organización 'pluscuamperfecta'.
El Mundial de Sudáfrica, de las 'vuvucelas', del 'Jabulani', del 'waka-waka' y del cefalópodo adivino 'Pulpo Paul', es ya la Copa del Mundo de España, de Iniesta y de la unidad. Esto es lo que se vio durante el mes de competición tanto en España, como en el resto del mundo, millones de personas unidas por el fútbol, lo que demuestra una vez más por qué es "el deporte rey".
Una victoria agónica pero...la mejor
El partido no fue fácil para el combinado nacional, pero se impuso el fútbol, y ganó el único equipo que lo intentó desde el primer minuto de competición, el equipo que supo hacer su juego de toque y de fantasía, el fútbol del "tiki-taka" arrolló a la 'Naranja Mecánica', que dejó a un lado su estilo y optó por el juego sucio, llenando el campo verde de minas, como única opción de frenar a esos locos bajitos que corretean y disfrutan con su trabajo y dan espectáculo y reputación a este deporte.
Por tanto, España salió al ataque, dando un mensaje a su rival de que esa histórica copa iba a viajar a España "por las buenas", nunca "por las malas". Y en los 10 primeros minutos ya dimos dos claros avisos, con sendos remates de Sergio Ramos, que ha hecho un fantástico Mundial, multiplicándose en tareas defensivas y ofensivas durante todo el campeonato.
Tras estas ocasiones fallidas, los 'Oranje' se dieron cuenta de la superioridad de España y comenzaron a desarrollar un juego muy duro, para desquiciar a 'La Roja', como ya hicieron con Brasil. Pero estos futbolistas no sólo son únicos con el balón, sino con la cabeza, no entraron en provocaciones porque reitero, esto no es el juego de España.
En el minuto 15, Van Persie vio la primera tarjeta amarilla de los holandeses por cometer falta sobre Joan Capdevila, el lateral izquierdo todoterreno que ha jugado todos los minutos del Mundial, al igual que el 'Príncipe Piqué' y el gran capitán, Iker Casillas, cuyas manos han levantado los trofeos más importantes de la historia reciente del fútbol español.
Pero los holandeses continuaron con la brusquedad, por llamarlo de alguna manera, porque en el minuto 27, Nigel de Jong se olvidó de que estaba jugando un partido de fútbol, y al más puro estilo 'karateka' metió una patada en el pecho a Xabi Alonso. Aunque más culpa tuvo el árbitro, el inglés Howard Webb, por permitir estas acciones tan antideportivas, aunque estas actuaciones tan arbitrarias nos hacen aún más campeones.
Y apareció el 'Santo'
Holanda creía que iba por el buen camino porque España estaba desactivada, y sacaron a relucir sus armas. Bueno, su arma. Arjen Robben fue el único 'naranja' que puso fútbol, aunque también sacó su genio, y como si fuera una ballesta se apoyó en su velocidad, su técnica y su verticalidad para poner en apuros a la zaga española, pero no a Casillas.
El cancerbero también sacó lo mejor de sí mismo, unos espectaculares reflejos que dejaron a Robben tirado en el césped, inundado de impotencia, tras ganarle un mano a mano en el minuto 61, con un pie mágico, demostrando por qué es el mejor portero del mundo.
A partir de esta acción, el rumbo del partido cambió y España volvió a recuperar el dominio y las mejores ocasiones estuvieron en nuestras botas. Primero una de Villa, que malgastó una oportunidad inmejorable después de una excelente acción individual de Navas, sustituto de Pedro. Después Ramos, volvió a cabecear alto un córner sacado por Xavi cuando estaba solo en el área.
Y mientras, Holanda seguía a lo suyo, los once 'oranje' con el mono de trabajo puesto, mientras que los españoles vestían de "etiqueta", así se va a una fiesta. En este sentido, Van Bommel o Heitinga, que acabó expulsado, se olvidaron también de que se encontraban en el partido decisivo de una fase final de un Mundial, y enseñaron a los niños qué no se tiene que hacer en el deporte.
En la prórroga llegó el "Iniestazo"
Se acercaba la prórroga, los jugadores mostraban el cansancio, pero la ilusión era aún más grande. Holanda se replegó defendiendo el empate a cero, sólo querían los penalties porque era la única opción que tenían para ganar a España.
Pero Vicente del Bosque, el entrenador al que le corre cualquier cosa por las venas menos sangre, envió el último mensaje a los suyos. Hay que ir al ataque. Y dio entrada en el campo a Cesc, que salió por Xabi Alonso, y más tarde a Torres, el héroe de la Eurocopa por el 'pichichi' Villa. Y el mismo Cesc, después de un pase fabuloso de Iniesta, tuvo la mejor ocasión para acabar con la agonía y superar a Stekelenburg.
La prórroga fue española, con Cesc, Xavi e Iniesta moviendo a la perfección el balón entre líneas, creando huecos y, por consiguiente, ocasiones. Y cuando quedaba un suspiro para la muerte súbita, se hizo justicia, el fútbol ganó esta batalla. Faltaban apenas 4 minutos para los 120 reglamentarios, y apareció el mago de Fuentealbilla. Ese "loco bajito" llamado Andrés Iniesta, tras un pase excepcional de Cesc, cambió la historia de España y nos elevó al cielo, donde está Dani Jarque, el capitán del Espanyol fallecido el pasado verano, y que seguro agradeció el gesto de su amigo.
Alegría mezclada con llantos y lágrimas con risas, así nos quedamos rendidos ante estos fantásticos futbolistas, pongan el adjetivo que quieran, porque nos han hecho ¡¡¡CAMPEONES DEL MUNDO!!!